Usar un cigarrillo electrónico en el interior de un juzgado tiene un alto coste: 2.000 euros. Es la multa que ha impuesto la Audiencia de Pontevedra a Gonzalo Boye, abogado del narcotraficante Sito Miñanco, por 'vaporear' en la sala durante el juicio por blanqueo de capitales que se celebró el pasado mes de noviembre.
El presidente de la sección segunda de la Audiencia explica en la resolución que en la sala de vistas se percibió un olor "a tabaco, nicotina o similar" y que, seguidamente, el letrado fue sorprendido llevando la mano derecha a la boca.
A continuación, señala el magistrado, "de su boca o nariz o por ambos", salió humo o vapor.
La sentencia califica esa conducta de "irrespetuosa y desconsiderada".
Este comportamiento "irreverente" en la audiencia pública de un tribunal es, según la resolución, "inaudito y asombroso" y justificaba la incoación de un expediente sancionador.
La Audiencia rechaza las alegaciones del abogado, quien aseguró que llevaba más de cinco años sin fumar y que el olor a tabaco podría provenir de cualquier otra persona.
Añade el magistrado de la Audiencia de Pontevedra que el letrado fue "irrespetuoso y desconsiderado" con todos los presentes en el juicio pero, además, recuerda que esta conducta está prohibida "expresamente" por la legislación vigente.
La resolución también ha sido notificada al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid para la posible constancia de la multa en su expediente personal.