"No me gusta que pongan palos en las ruedas a la planta de compost. Pero el proyecto va para adelante de todas todas"

Pontevedra
16 de enero 2015

Apenas faltan cuatro meses para que termine un mandato en el que Miguel Anxo Fernández Lores celebra haber afianzado el modelo urbano de Pontevedra. Pero no todo fueron buenas noticias. Una mayor tensión con sus socios de gobierno, varias sentencias judiciales en contra o conflictos con varios colectivos llegaron a empañar el trabajo municipal. En esta entrevista, el alcalde hace un repaso por esas cuestiones

Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra
Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra / Mónica Patxot

Apenas faltan cuatro meses para que termine un mandato en el que Miguel Anxo Fernández Lores y su equipo celebran haber afianzado el modelo urbano de Pontevedra, refrendado por numerosos premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Pero no todo fueron buenas noticias. Una mayor tensión con sus socios de gobierno, varias sentencias judiciales en contra o conflictos con varios colectivos llegaron a empañar el trabajo municipal.

En esta entrevista -realizada antes de conocer que A Canicouva es el lugar escogido para la planta de compostaje-, el alcalde de Pontevedra hace un repaso por esas cuestiones. Con todo, cree que el BNG está en su mejor momento. No quiere hablar de la posibilidad de alcanzar la deseada mayoría absoluta, aunque a su alrededor muchos aseguran que ese escenario es probable. Sea como sea, insiste, seguirá trabajando por Pontevedra "seamos uno o veinticinco".

Lleva usted -y el BNG- quince años en la alcaldía de Pontevedra. ¿Aun así cree que están en una época dulce?

Yo creo que sí. Ya se percibe por mucha gente un modelo alternativo de ciudad que apuesta por la convivencia, un modelo distinto y envidiado en el buen sentido de la palabra. Es cierto que me resulta difícil ser objetivo. Si hablas de un hijo que tienes, no lo eres. Y si hablas de tu ciudad, tampoco. Procuro serlo, pero cuanto más comparas más orgulloso me siento de la ciudad que estamos haciendo entre todos. Pontevedra es una ciudad distinta, cohesionada socialmente, solidaria, amable y con un alto nivel de respeto por los espacios públicos y por los demás.

La situación económica es complicada, pero aquí pagamos como tenemos que pagar. Estamos saneados y sabemos lo que queremos. Estamos en un momento en el que conocemos perfectamente la maquinaria municipal, cuáles son nuestras posibilidades, cómo poder sacar más rentabilidad al dinero público... Estamos posicionados en unos parámetros de calidad urbana que no tienen otras ciudades y somos un referente como ciudad alternativa en movilidad.

Y siguiendo esa visión, ¿qué quedaría por hacer?

Yo creo que, si seguimos haciendo bien las cosas, estamos en condiciones de dar un salto adelante. Tenemos capacidad para movernos e invertimos cada año entre 10 y 15 millones de euros. Pero para los próximos años queremos hacer hincapié en la proyección exterior de la ciudad y en el retorno económico de ese esfuerzo, en los eventos deportivos o en aumentar la calidad urbana en las zonas a las que aún no hemos llegado.

"Pontevedra es una ciudad atractiva para vivir y trabajar. ¿Que no somos una ciudad industrial? No lo fuimos nunca"

Algo estaremos haciendo bien cuando somos la única ciudad gallega que crece en un momento en el que la gente se está marchando para fuera, que se reduce la inmigración... Pontevedra es una ciudad atractiva para vivir y trabajar. ¿Que no somos una ciudad industrial? No lo fuimos nunca. Pero tenemos O Campiño prácticamente lleno, tenemos polígonos como A Reigosa o Barro a muy pocos kilómetros ... Eso sí, no podemos dormirnos. Tenemos que seguir trabajando para mejorar las cosas.

Hablaba usted de ese modelo urbano, ¿cree que los ciudadanos lo entienden por fin y asumen las obras que se hacen?

Hubo decisiones que se tomaron que no fueron bien recibidas, pero que ahora viendo el modelo final sí que lo entienden. Y eso que no está terminado. Quedan muchas cosas por hacer, especialmente en el centro histórico o en las calles del extrarradio. Una ciudad se construye todos los días. La gente confía en nosotros, tenemos credibilidad después de años de ir haciendo las cosas con sentido, aunque es cierto que nos equivocamos alguna vez. Hay una cierta comunión de la gente con un modelo integral y premiado. Está ocurriendo en los barrios y parroquias, en las que nos piden que también actuemos allí. Otra cosa es que lleguemos al mismo nivel. Eso es imposible.

Aun así hay ciertos colectivos -plataforma NON Crematorios, Salvemos a Fracha...- que se quejan de que no son escuchados por el gobierno municipal...

Hay colectivos que demandan ciertas cuestiones puntuales o específicas en las que, estando en todo su derecho de demandarlas, la posición global del gobierno no coincide con la suya. Los recibes muy amablemente, se lo explicas, pero si no lo entienden no vamos a estar explicando continuamente lo mismo. Lo que se produce entonces es un intento de proyección mediática, de manera que su problema trascienda. Si se reúnen con el alcalde la consiguen. Hay cosas que se no se entienden, no hay nada que hacer.

Tampoco parece haber mucha sintonía últimamente con sus socios del gobierno, el PSdeG-PSOE. ¿Cree que los ciudadanos entienden estas discrepancias públicas?

Siempre que hay elecciones hay un intento de desmarcarse. El gobierno, a veces, se personaliza en el alcalde y la fuerza política que está en segundo plano tiene más dificultades a la hora de que la ciudadanía visualice su trabajo. Yo creo que puedes desmarcarte, pero no atacar a la línea de flotación. Y no me gusta como se han desmarcado ni creo que sea positivo para ellos, por ejemplo, en el tema del compost. Es un avance con respecto al tratamiento de la basura, no hay dificultades, se puede controlar. Puedo entender esos desmarques, pero no los comparto por sus formas. No te puedes desmarcar al final del mandato, porque eso suena falso.

Ahora que lo menciona, ¿le duelen especialmente las críticas del PSdeG-PSOE al proyecto de la planta de compostaje?

No me duele en absoluto. Es un error de ellos. Yo no tengo ningún problema con la planta de compostaje. Estoy tranquilo porque sé que va a ser positivo, no va a generar ninguna molestia. Se tendrá en cuenta que estará allí a la hora de trabajar por el cuidado de las masas arbóreas de la parroquia, habrá un canon que podrá ser reinvertido en la zona, se crearán puestos de trabajo... Me preocupa más que haya quedado desierto el servicio provincial de la Deputación, porque de él depende la viabilidad de la planta. ¿De los que se oponen? No me gusta que pongan palos en las ruedas. Es una falta de miras políticas. Pero el proyecto va para adelante de todas todas.

Este es un proyecto consensuado con la Deputación. Hay gente que no entiende esa sintonía entre el BNG y el PP. ¿Cómo explica esta buena relación?

"Puedo entender los desmarques del PSOE, pero no los comparto por sus formas. No te puedes desmarcar al final del mandato, porque eso suena falso"

Mira, nosotros hacemos propuestas. Empezamos a negociar con Abeledo, en un momento en el que el acceso a Montecelo desde Santa Margarita era tercermundista. Yo tengo que velar por los intereses de los ciudadanos de Pontevedra y negociar con todo el mundo, sean o no de mi fuerza política. Y con la Deputación llegamos a acuerdos en cuestiones sensatas. Voy a junto de ellos y puedo negociar proyectos sin problemas. Hay lealtad institucional. Con la Xunta no pasa eso.

La verdad es que su relación de la Xunta nunca fue buena...

No es lo mismo la Xunta que la Deputación o el Gobierno central con los que vamos cumpliendo los compromisos. Con la Xunta es imposible. Entiendo que no tengan dinero, pero se pasan. No hay buena relación. Yo creo que es una decisión política de Feijóo. Entre administraciones tenemos que entendernos y trabajar para los ciudadanos. Podemos trabajar de una forma o de otra, yo prefiero llegar a acuerdos. Otros no. No lo acabo de entender.

Monte Carrasco, los terrenos para el nuevo edificio judicial... Son muchos los frentes abiertos, ¿no cree?

Es que no puede ser que llegues y digas voy a poner un hospital en Monte Carrasco. Usted no puede hacer lo que le dé la gana. Tiene que colaborar conmigo, porque le guste o no los ciudadanos me eligieron. Y en vez de hacer la variante de Alba, una petición vecinal reiterada, hace el desdoblamiento Pino-Bora que no quería nadie. Y si no hubiesen parado la ampliación de Montecelo, ya estaría hecha. Ahora, no tenemos nada. Como los juzgados. Ya pagamos a los propietarios, sólo falta una escritura del registro. El espacio está ahí y nadie va a poner pegas. Pueden hacer el edificio cuando quieran. Pero no tienen interés ninguno en hacerlo, porque sino lo harían.

¿Teme la decisión de la Xunta con ENCE?

Está claro para quien lo quiera ver que ellos van a defender que ENCE siga estando ahí. La Xunta tiene competencias sobre este tema. La ley de costas, que por cierto la cambiaron para que dijera lo contrario, puede permitir lo que le dé la gana, pero las directrices del territorio también. Y si la Xunta dice que ese terreno no es industrial, no importa lo que diga la ley de costas y por lo tanto se acabaría la historia.

ENCE es, precisamente, uno de los caballos de batalla con respecto a ese PXOM que sigue en el cajón del gobierno municipal.

La Xunta no cuenta con el Concello para planificar la ordenación del territorio. Somos la ciudad más compacta de Galicia, la ciudad con la vivienda más barata... Algo sabremos de urbanismo, digo yo. Nosotros no queremos construir hasta Marcón, pero sí un radio de 200 o 300 metros donde ir construyendo nuevas viviendas. Pero nos vamos a pasar por reducir la edificabilidad existente ni por poner ENCE donde está o Monte Carrasco donde está. Y no me dejan crear polígonos industriales. Parece que se ríen de nosotros.

¿Y no le preocupa lo que pasa con el Puerto?

Claro que me preocupa. Hay que buscar una solución, que debe ser política. Tienen en la mano hacerlo. El Consejo de Ministros tendrá que decir que por interés general esta sentencia no se puede cumplir. Y alguien debería asumir las responsabilidades de lo que pasó. Nosotros ya avisamos de lo que podía pasar y todos nos atacaban. Decían que éramos malísimos porque alertábamos de esto y se lo siguen diciendo a los armadores. Yo soy defensor del puerto y estoy en el consejo con un montón de tipos colocados por el PP. Puedo opinar, pero no tengo culpa de nada.

Se le critica a este gobierno que, mucho modelo de ciudad pero poco modelo económico, que no se apuesta por la creación de empleo...

"¿Si yo tuviese una ciudad fea a la que nadie quiere venir, habría más trabajo? ¿Quién se cree nada de eso? Están en una mentira continua todos"

¿Si yo tuviese una ciudad fea a la que nadie quiere venir, habría más trabajo? ¿Quién se cree nada de eso? Están en una mentira continua todos, empezando por Feijóo y Rajoy. No es competencias de los ayuntamientos generar puestos de trabajo. Todas las que teníamos en esta materia nos las fueron quitando. No tengo dinero más que para dar servicios y desarrollar un modelo urbano. No puedo crear polígonos industriales, ni hacer políticas económicas o ayudar a la internacionalización de nuestros sectores productivos. Si yo tengo que hacer lo que tiene que hacer el gobierno del Estado o la Xunta, ¿para qué los queremos?

Dice Rajoy que lo peor de la crisis ya pasó. ¿Comparte usted esa visión?

¿En qué sector se está generando actividad económica en este país? Que me lo digan. Ni en el mar, ni en el monte, ni en el naval, ni en el agro... tampoco en la industria o en el comercio, que con tanto centro comercial van a quedar cuatro vendiendo en la tienda de la esquina. No hicieron absolutamente nada y los jóvenes y las personas mejor formadas se siguen marchando. La salida es irse. Antes aún se traían divisas, ahora tenemos que mandar dinero para allá. Si investigan fuera, para ellos; si producen fuera, para ellos. Un país que emigra no tiene futuro.

¿Y en este panorama entiende que surjan nuevas fuerzas políticas que atraigan a los descontentos?

Este sistema está agotado. Hay que buscar alternativas. Pero lo que estamos viendo me recuerda al PSOE del 82. La socialdemocracia alemana financió un partido que no existía. Montaron una entelequia porque había que modernizar el país. Si yo vivo en Madrid, ¿qué te queda? Izquierda Unida o Podemos. Pero de ahí que se consolide como algo, veremos. En todo caso, en Galicia hay que mucho que hacer y nunca vino nadie de fuera a resolverlo. Aquí no creo que lleguen. Lo que dicen estos ahora, yo llevo defendiéndolo 43 años.

Y de cara a las elecciones municipales, ¿ve factible la mayoría absoluta del BNG en Pontevedra?

Nosotros vamos a trabajar para conseguir mayoría suficiente. Yo voy a trabajar por Pontevedra tenga uno o 25. Cuando no tenga ganas, no me sienta a gusto o considere que no tengo nada más que aportar, me marcharé para casa. Yo tengo la fortuna de tener la vida solucionada. Estoy aquí para hacer cosas y aportarlas. Vamos a trabajar en la línea de tener la máxima representatividad posible, pero no vamos a creer que somos unos fenómenos y no contar con la gente. Para nada. Todos los proyectos que son participativos y cuentan con la opinión de la gente son más efectivos, ejecutables y rentables.