Las familias del CEIPP Sequelo de Marín viven desde hace dos años una odisea diaria para llevar a sus hijos al colegio, así lo denuncian a través de un comunicado del ANPA del centro escolar.
Las obras municipales en el entorno del río Lameira convirtieron los accesos al centro educativo en un laberinto de obstáculos que pone en riesgo la seguridad de los 400 estudiantes que acuden al centro.
El problema comenzó en la primavera de 2023 con las obras del colector del río Lameira. Los trabajos, que tenían un plazo de ejecución de 12 meses, siguen sin finalizar casi dos años después. Esta intervención eliminó uno de los caminos seguros recomendados para ir al colegio: la senda que discurría desde la zona de Lameiriña, pasaba por el centro de salud y continuaba junto al río hasta el centro educativo, libre de tráfico rodado.
"Era una ruta por la que las familias podían desplazarse a pie o en bicicleta con total seguridad", explican desde el ANPA Aidón en su comunicado. Ahora, estos padres y madres se ven obligados a atravesar la urbanización Virxe do Carmen por unos pasos de peatones estrechos situados a la misma altura de la calzada, aumentando considerablemente el flujo de alumnado por esta zona.
La situación se agravó con las obras simultáneas en la calle Jaime Janer, que propiciaron el encuentro directo entre alumnado y maquinaria pesada durante las horas de entrada y salida del colegio. Los trabajos afectaron las aceras y ocuparon las plazas de aparcamiento que utilizaban numerosos padres para dejar a sus hijos.
La desesperación de las familias llegó al momento de presentar quejas reiteradas a la Policía Local para que garantizase la seguridad de los menores, considerando "inconcebible que la maquinaria estuviese trabajando en esos horarios".
El inicio del curso pasado trajo nuevas complicaciones con las obras en el lateral del centro y el precintado de la pasarela de madera que discurría paralela al colegio. Aunque inicialmente el impacto parecía menor, ya que se podía atravesar el centro para acceder a la puerta principal, la realidad es más compleja: el alumnado accede por puertas diferenciadas según su edad.

Tras más de un año de trabajos en esta zona para crear una supuesta senda peatonal paralela allende el cauce del río, que aún continúa sin finalizar, el curso 2025-2026 comenzó con un incremento de las obras que incluye la remodelación del pabellón y la instalación de un ascensor en el centro educativo.

SIN ACCESO VIABLE
Estas nuevas intervenciones imposibilitaron completamente el acceso por la zona del pabellón, obligando a las familias a desplazarse por la calle Jaime Janer hasta la calle de acceso al centro educativo.
El problema se agrava porque los accesos de infantil y primaria se encuentran en puertas distintas, y cualquier consulta requiere rodear todas las obras.
El Concello retiró la pasarela de madera como medida de seguridad por su mal estado, según relatan, pero tras casi un año desde su precinto, por causas desconocidas ya no se encontraba cerrada al tránsito.
El inicio de las obras en el único acceso viable que quedaba al centro educativo durante los últimos días provocó la reacción pública. La comunidad educativa y los vecinos dirigieron una instancia al Concello solicitando que "finalicen las obras cuanto antes pero, ante todo, que nos proporcione un acceso seguro para llevar a nuestros hijos al colegio".
Las familias asumen la situación "con total comprensión", reconociendo que las obras supondrán "una importante mejora para el barrio y el centro educativo", pero reclaman una solución urgente que garantice la seguridad de los menores en sus desplazamientos diarios al colegio.

