Llegó el día tan esperado, y temido a la vez, para el alumnado pontevedrés. Este martes han comenzado las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), en las que cientos de estudiantes se examinarán para poner a prueba los conocimientos adquiridos durante el curso y lograr la mejor nota posible para acceder a la carrera que desean.
En Pontevedra, 1.494 alumnos se enfrentan a estos exigentes y estresantes exámenes repartidos en tres centros del campus. La Escola de Enxeñaría Forestal acoge al grupo más numeroso con 495 aspirantes, seguida por la Facultade de Ciencias da Educación e do Deporte, con 450, y la Facultade de Comunicación, con 418.
Además, se han habilitado dos centros específicos para dar cobertura a colectivos concretos: la EPAPU Río Lérez, donde realizan las pruebas 119 personas, y el Centro de Recursos Educativos (CRE) de la ONCE, que atiende a 12 estudiantes con distintas discapacidades, de los cuales siete son ciegos o con discapacidad visual.
Este año, las pruebas cuentan con normas específicas y estrictas en cuanto al material permitido. El profesorado de las comisiones delegadas puede solicitar la inspección, cuando así lo consideren, de cualquier elemento como gafas, calculadoras, bolígrafos, etc.
Asimismo, el uso de dispositivos no permitidos o la emisión de cualquier ruido procedente de algún dispositivo electrónico ya sean móviles, auriculares o relojes, implica la expulsión inmediata de la PAU.
En este sentido, y aunque el avance de las nuevas tecnologías y del uso de la Inteligencia Artificial han obligado no solo a aumentar la vigilancia en los examenes, sino a hacer un cambio en los métodos de estudio, la mayoría del alumnado coincide en que la su preparación ha sido con los apuntes que le ha dado el profesorado a lo largo del curso.
"Usé los apuntes que nos dieron en el instituto, busqué en otras páginas de universidades que tenían temario subido y fui a una academia extraescolar", explica una de las alumnas.
Una de sus compañeras de clase dice que ella, además de usar los apuntes de los profesores también leyó algún libro y se apoyó en las inteligencias artificiales o en vídeos para hacer resúmenes de conceptos clave.
A pesar de que la mayoría van más que preparados a realizar este trámite, los nervios y las dudas reinaban este martes entre el alumnado. "Yo creo que estamos un poco nerviosos por el momento. Hay gente que está totalmente tranquila y otra que estamos que nos arrancamos el pelo", afirma otra alumna del IES A Xunqueira.
Para el profesorado, en cambio, la sensación es la misma cada año. Todos los años trabajan durante el curso para preparar esta prueba específica hasta llegar a este "complicado" momento para todos los estudiantes. "En este primer examen están todos muy nerviosos", admite María Rey, una de las profesoras de ese instituto. Según su experiencia en pasadas ediciones, "los nervios después se pasan, sobre todo en cuanto salgan del primer examen".
MODELO DE EXÁMENES
De la misma manera que el pasado año, todos los estudiantes se enfrentan a un único modelo de examen, aunque con posibilidad de elegir entre distintas preguntas dentro del mismo.
Aunque en los últimos años se podía elegir entre varias alternativas y muchos optaban por no estudiar algunos temas, ahora, al tener solo una opción, han tenido que aprenderse el temario completo.
Las preguntas buscan evaluar competencias como el análisis crítico, la resolución de problemas y la aplicación práctica de los conocimientos.
En el caso de los exámenes de Lengua Castellana e Inglés, incluyen una prueba de comprensión lectora, expresión escrita y redacción, además de la parte de literatura en el primero. En la prueba de Historia de España, por su parte, se pide que identifiquen y corrijan errores en un texto, o que analicen datos históricos desde una perspectiva crítica. En Historia de la Filosofía deben redactar un artículo de opinión.
También es obligatorio examinarse de una segunda lengua extranjera para quienes se presenten a cuatro materias en la fase voluntaria.
Las faltas gramaticales y ortográficas pueden restar hasta dos puntos de la nota en los exámenes de castellano y gallego, un 15% en lenguas extranjeras y un 10% en el resto de materias.
Cada ejercicio, como cada año, tiene una duración de noventa minutos, con un descanso mínimo de media hora entre exámenes consecutivos.
Tampoco cambian las calificaciones, que se calcularán haciendo la media aritmética de cada uno de las asignaturas. El valor va entre 0 y 10 puntos con tres cifras decimales y la nota mínima es un 4.
La nota de acceso a la universidad se calcula sumando el 60% de la nota media obtenida en Bachillerato y el 40% de las pruebas de acceso. Tiene un valor de 0 a 10 con tres decimales y la mínima necesaria es un 5.
Añadir Pontevedra Viva como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.