En Pontevedra, el acceso a un empleo digno sigue siendo un reto para muchas personas, pero también un terreno en el que las oportunidades empiezan a abrirse paso. Con motivo del Día Internacional de las Personas Trabajadoras, Cruz Roja pone cifras a un trabajo silencioso que, en la provincia, ya está cambiando vidas.
Durante 2025, más de 1.200 personas participaron en los programas de empleo de la organización en Pontevedra.
Detrás de ese número hay historias concretas, desde mujeres que buscan su primera oportunidad, pasando por personas que necesitan reinventarse tras perder su trabajo o mayores de 45 años que intentan volver a entrar en un mercado laboral que no siempre se lo pone fácil. De ellas, 823 lograron un empleo, lo que sitúa la tasa de inserción en un destacado 67 %.
El impacto es especialmente visible en la propia comarca de Pontevedra, donde 452 personas participaron en los itinerarios de inserción y más de 300 consiguieron un trabajo.
Todo ello con el respaldo de una red empresarial que no deja de crecer, con más de medio millar de empresas en la provincia colaboran ya con Cruz Roja, 224 de ellas en la comarca pontevedresa.
Lejos de limitarse a ofrecer ofertas laborales, el modelo apuesta por un acompañamiento integral.
Orientación, formación y seguimiento forman parte de un proceso pensado para quienes parten de una situación más vulnerable. La formación, de hecho, se ha convertido en una pieza fundamental. Cursos vinculados a sectores emergentes como la digitalización, la ciberseguridad o las energías renovables abren nuevas puertas en un mercado en transformación.
Las mujeres representan casi dos tercios de las participantes, en un intento por reducir una brecha laboral que sigue muy presente. También se refuerza el apoyo a colectivos como jóvenes, personas mayores de 45 años o mujeres víctimas de violencia de género, para quienes el empleo es, muchas veces, la llave de la autonomía.
Este trabajo se enmarca en el Plan de Empleo de Cruz Roja, impulsado con el apoyo de administraciones públicas, empresas y fondos europeos como el Fondo Social Europeo Plus. Un esfuerzo conjunto que en toda España ha permitido atender a más de 280.000 personas en el último año.
Desde Pontevedra, la mirada ya está puesta en el futuro. Entre los retos para 2026 destacan mejorar la calidad del empleo, reducir las desigualdades de género, adaptarse a los cambios tecnológicos y combatir el edadismo laboral. Todo con el objetivo de que nadie quede atrás en un mercado laboral en constante cambio.