El alcalde de Poio, Ángel Moldes, se reunió este lunes con vecinos de A Caeira para conocer de primera mano sus preocupaciones por los desvíos de tráfico previstos con motivo de las obras de transformación de la PO-308 en la Avenida de la Barca.
Durante el encuentro, el regidor admitió que este tipo de actuaciones suelen provocar molestias en el día a día de la población, aunque apeló a la paciencia y a la comprensión ciudadana.
Moldes subrayó que se trata de una intervención "necesaria", destinada a generar un impacto positivo y duradero en la calidad de vida del vecindario.
El alcalde se comprometió a aprovechar el parón de las obras durante las fiestas navideñas para reforzar la señalización en la zona afectada.
Además, avanzó que, una vez se retomen los desvíos a partir del 12 de enero, también se intensificará la vigilancia en el lugar.
En ese sentido, recordó que el plan de tráfico es un documento "vivo", susceptible de modificaciones para adaptarse a las necesidades y reducir las molestias a la ciudadanía.
El Concello de Poio reiteró así su compromiso de mantener el diálogo con el vecindario y de trabajar para que el desarrollo de las obras tenga el menor impacto posible.
El objetivo final es mejorar la movilidad y los espacios públicos del municipio, insistió el alcalde.
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