El gobierno municipal de Ponte Caldelas no renuncia a utilizar los arcos desinfectantes que instaló en las entradas de la villa y que la Xunta instó a retirar. Eso sí, será en un área de titularidad del Concello para evitar nuevos problemas.
Así, uno de los arcos que se habían colocado en las rotondas de Pazos y Cuñas como medida de protección contra la COVID-19 fue situado en Chan da Barcia.
Todos los vecinos y visitantes que lo deseen podrán seguir desinfectando sus vehículos en esta área próxima al pabellón y el campo de fútbol, señalan desde el Concello.
El alcalde, Andrés Díaz, asegura que "no debemos bajar la guardia" frente a pandemia, sobre todo en Ponte Caldelas, porque entiende que "somos el centro comercial de todos los ayuntamientos de la comarca y donde cada día se acercan cientos de personas a comprar en los comercios de la villa".
Los arcos contaban con cinco metros de altura y estaban "perfectamente señalizados y anclados" fuera de los dos carriles de circulación, según Díaz. En el tiempo que estuvieron instalados y en funcionamiento, más de 15 días, no hubo ningún incidente con ellos.