A Santi Villaverde le esperaba esta mañana un "coche de punto" a las puertas de su casa, en Pintos (Marcón). Lo había reservado la noche anterior para bajar al centro de Pontevedra. A él se unieron por el camino el matrimonio que forman Xosé Miguel Mariño y Rosa Fernández.
Los tres forman parte de la experiencia piloto que se ha puesto en marcha en Pontevedra para crear un transporte a demanda entre las parroquias del rural y la ciudad.
Santi, de 26 años e ingeniero de profesión, para venir a Pontevedra lo hacía en el coche de algún vecino, caminando o en bicicleta. Alguna vez en autobús, aunque la línea que une Marcón con la ciudad, asegura, "é moi irregular".
Por eso, la idea de contar con un servicio como este le deja "satisfeito", aunque considera que "hai moito que pulir" en el sistema porque, por lo que ha comprobado hasta el momento "non competiría cunha APP de transporte como Uber".
"O bo que ten é que te recolle na casa pero ten cousas que mellorar", explica el joven, al que le resulta fácil inscribirse en el servicio y reservar sus viajes "porque estou habituado ás redes sociais", pero considera que es más dificultoso para la gente mayor.
Hasta el momento, cada usuario tiene que registrarse en una plataforma informática y solicitar el servicio el día anterior. Si alguna otra persona cercana también solicita el servicio "fan unha ruta para collelas a todas", previo aviso a todos los que vayan a viajar juntos.
Para Santi, uno de los inconvenientes que "se te levantas pola mañá e decides vir a Pontevedra non podes baixar con eles" porque la reserva debe hacerse el día anterior. Y queda por ver el precio que tendrá porque en esta fase de pruebas es gratis para los usuarios.
Un taxi desde su casa, explica el ingeniero pontevedrés, cuesta entre 7 y 10 euros, mientras que el billete de autobús le supone 1,50 euros, por lo que "non pagaría máis de tres euros se teño que baixar a diario, cinco se non é todos os días", porque más de eso "non compensa".
Rosa y Miguel Anxo, que se subieron al "coche de punto" poco después que Santi, coincidieron en el que el sistema no es adecuado para las personas mayores. "Tuvo que facelo a nosa filla porque nós non sabíamos", ha señalado la mujer.
"É un poco lío e para os que xa somos maiores é como ir ao banco, queremos que nos atendan personalmente", ha añadido, subrayando que "sería moito mellor" que los viajes pudieran reservarse con una simple llamada de teléfono.
Sea como sea, consideran que este servicio "é moi bo" para que los residentes en el rural puedan venir a la ciudad "a comprar ou a facer calquera xestión". O, en su caso, para acudir al centro de salud de Lérez, en donde les atiende su médico de cabecera.
El viaje en coche compartido ha sido "ameno e moi cómodo", ha afirmado Miguel Anxo, que también cree que la plataforma de pedido "é complicada e máis cando es maior" y que se debe habilitar la opción de reservar viajes para el mismo día "polo que te poida xurdir".
Con respecto al precio "por riba de catro euros xa sería caro", entiende este matrimonio de jubilados, que considera positivo que exista este transporte a demanda porque, aunque el autobús pasa a doscientos metros de su casa, "hai poucas liñas e non o usamos".
En esta fase de pruebas son diez taxistas de Pontevedra los que hacen estos viajes. Uno de ellos es Blas Pérez, que cree que esta experiencia está siendo "bastante boa" y que para la gente del rural "é un servizo bastante más económico do que adoita ser habitualmente".
Para ellos, además, es un aumento de trabajo que les viene bien tras dos años "moi complicados", ya que les permite aumentar sus ingresos.
Desde su punto de vista, la mayor complejidad es "encontrar as casas" de los usuarios en determinadas zonas, porque hay sitios "máis complicados" en los que plataformas como Google Maps "falla un pouco", por lo que optaría porque hubiese "puntos de recollida" para que el servicio fuese "máis rápido".
Con estos primeros días de pruebas, según el edil de Mobilidade, Demetrio Gómez, "estamos moi satisfeitos e moi orgullosos", aunque se han confirmado los problemas que podrían surgir en su funcionamiento de este sistema de transporte a demanda.
"Somos plenamente conscientes das dificultades que xera nas persoas maiores", ha reconocido el concejal del BNG, que ha avanzado que esta cuestión se corregirá cuando el servicio empiece a funcionar de manera regular.
A ello ha sumado "erros" como esa dificultad para que los conductores lleguen al punto de recogida de los viajeros, que confía en que se resolverá mediante la corrección del algoritmo bajo el que opera todo este sistema.
La fase de pruebas, según Gómez, "está servindo para o que queríamos", permitiendo que a final de año, cuando se espera que este transporte esté plenamente operativo, todas estas cuestiones de funcionamiento queden resueltas.
Sobre el precio que tendrá este servicio o si habrá descuentos, el responsable municipal ha explicado que actualmente hay varias empresas que están realizando estudios para proponer cómo se debe organizarlo todo y, en función de ello, "iremos avanzando" en esas cuestiones.