Los pontevedreses muestran su 'hambre' por la Feira Franca comiendo al aire libre en el centro histórico

Pontevedra
06 de septiembre 2025

Casi 160 mesas particulares han sido autorizadas para comidas y cenas por todo el centro histórico, a las que se han sumado otros tantos puestos autorizados para la hostelería local

Comidas en el centro histórico durante la Feira Franca 2025
Comidas en el centro histórico durante la Feira Franca 2025 / Cristina Saiz

No ha quedado ni un solo espacio en el centro histórico de Pontevedra en el que no se haya vivido a lo grande esta Feira Franca.

Y, como es menester, gran parte de esta 'culpa' ha sido de las miles de personas que han protagonizado las tradicionales comidas y cenas en la calle.

Casi 160 mesas particulares han sido autorizadas en esta ocasión, a las que se han sumado otros tantos puestos autorizados para la hostelería local, que dieron de comer y beber a todos aquellos campesinos, nobles y guerreros que decidieron no organizar su propio banquete.

Menús de todo tipo, en los que predominaron las carnes asadas o las empanadas, coronaban las mesas instaladas por los participantes, decoradas para la ocasión con todo tipo de enseres.

Han sido en puestos decorados con todo esmero y cuidado, como obliga la normativa de la propia Feira Franca. Debían de ser de madera o estar cubiertos con tejidos rústicos.

Comidas no centro histórico durante a Feira Franca 2025
Comidas en el centro histórico durante la Feira Franca 2025Cristina Saiz

También se prestaba atención a la loza empleada en las comidas. Tenían que ser, obligatoriamente, de barro o madera y estaba prohibido dejar a la vista botellas de plástico, latas o cualquier material que no pasara por medieval.

La implicación de la ciudadanía fue absoluta y todos lograron disfrutar de una buena jornada de fiesta, en compañía de amigos y familiares, demostrando por qué la Feira Franca es una fiesta más que consolidada y uno de los eventos que más gente atrae a la ciudad.

La Feira Franca, declarada fiesta de interés turístico de Galicia, conmemora el mercado de un mes libre de impuestos con el que el rey Enrique IV premió en 1463 a la Boa Vila por su fidelidad, quince días antes y otros quince después de 24 de agosto, festividad de San Bartolomé.

En esta edición, la número 24 de esta fiesta, está dedicada a las meigas, convirtiendo a Pontevedra en "tierra de encantos, feria de leyendas y hechos, romería de risas y abrazos", según destaca la organización.