Presentan un ambicioso plan para ordenar el monte pontevedrés y planificar su gestión futura

Pontevedra
05 de diciembre 2013

Un plan fundamental para que en el plazo de 10 años "teñamos un monte máis sostible e desenvolvamos o noso traballo de forma máis eficaz". Así resumía Juan González, presidente de la Mancomunidade de Montes de Pontevedra el objetivo del Plan de Ordenación del Monte presentado este jueves. Un trabajo que ofrece un completo análisis de las 2.600 hectáreas de monte que hay en Pontevedra, un 22% de la superficie total del municipio

Demetrio Gómez junto al presidente y vicepresidente de la Mancomunidade de Montes
Demetrio Gómez junto al presidente y vicepresidente de la Mancomunidade de Montes / PontevedraViva

Un plan fundamental para que en el plazo de 10 años "teñamos un monte máis sostible e desenvolvamos o noso traballo de forma máis eficaz". Así resumía Juan González, presidente de la Mancomunidade de Montes de Pontevedra el objetivo del Plan de Ordenación del Monte presentado este jueves. Un trabajo que ofrece un completo análisis de las 2.600 hectáreas de monte que hay en Pontevedra, un 22% de la superficie total del municipio.

Este Plan de Ordenación parte de un conocimiento exhaustivo de los condicionantes en la gestión del monte y de sus recursos para planificar su gestión futura a 10 años vista. Un aspecto de vital importancia no sólo para los 3.400 comuneros, ya que este informe recoge que teniendo en cuenta sus familias "a superficie veciñal involucra practicamente á totalidade dos habitantes do rural pontevedrés", según Laura Nieto, redactora del Plan.

El punto de partida de las diferentes comunidades es diferente, ya que la superficie de monte de cada una varía. Verducido, Ponte Sampaio y San Andrés de Xeve, con cerca del 20% de masa forestal cada una, son las más extensas en este sentido. Sumado todo el monte pontevedrés, un 37% de su superficie forestal es eucalipto, un 22% es pino, otro 22% es mato y las especies frondosas ocupan un 16% de la superficie total.

Laura Nieto señaló que el "principal condicionante" de la gestión futura del monte pontevedrés es la "catástrofe ambiental" que provocó en el municipio la oleada de incendios de 2006, no sólo por la pérdida de masa forestal, sino también por la pérdida de suelo debido a las riadas que se produjeron a continuación. Desde entonces, el Concello de Pontevedra y la Mancomunidade de Montes llevan invertido ya 2,4 millones de euros en su restauración.

En este sentido, este proyecto está orientado a obtener el máximo de utilidades posibles del monte, no sólo contemplando su función económica. También se valoran los múltiples servicios ambientales y sociales que presta, como por ejemplo el suministro de agua, "un dos apectos máis valorados polos veciños", ya que en el rural procede de traídas privadas y colectivas que tienen su origen en los manantiales del monte vecinal.

Para conseguir optimizar esos recursos, este Plan de Ordenación realiza una zonificación del monte pontevedrés, que segrega en primera instancia el llamado monte bajo, en los que predomina la función social y la prevención de incendios y, por otro lado, el monte alto, en donde se concentra la función productiva y protectora, que supone la principal fuente de ingresos de las comunidades de montes.

Este rendimiento económico se encuentra condicionado porque, debido a los incendios, la mayor parte de la masa forestal del municipio es muy joven. Aunque en un principio se había pensado sustituir el eucalipto por especies autóctonas, en estos momentos esa reforestación "tería un custe moi alto e os ingresos serían moi baixos", por lo que se optará por controlar para que no aumente su presencia y "lograr os máximos beneficios" con su venta.

Pero el aprovechamiento económico del monte no se limita a su masa forestal. El proyecto propone ampliarlo también a especies que, actualmente, tienen un alto valor comercial, como pueden ser las castañas o las setas. Se trata de productos situados en zonas de propiedad comunal y que, por ahora, tienen acceso libre. Este Plan de Ordenación propone que sean explotadas por las comunidades o bien cedidas a empresas privadas.

Por último, se apuesta por potenciar la función cultural del monte de forma ordenada y coordinada entre todos los comuneros, ofreciendo una red de puntos de interés turístico a partir de los recursos culturales, etnográficos y equipamientos existentes, así como una red de áreas de esparcimiento, todas ellas interconectadas a través de una intensa red de pistas y senderos "que permitan o achegamento á natureza a todos os habitantes do municipio".