La Deputación está estudiando las ofertas presentadas por tres empresas interesadas en el nuevo contrato del servicio de limpieza de Príncipe Felipe. Aprovechando la rescisión del anterior acuerdo con Linorsa -por sus problemas económicos y laborales-, el gobierno provincial apostó por un ambicioso proyecto. Buscan convertir el complejo en una "isla ecobiológica", donde no salga ningún residuo orgánico y donde se apueste por la reducción de la basura que se genera.
El primer paso es la contratación de un nuevo servicio de limpieza con unas condiciones técnicas diferentes a las tradicionales, ya que tendrán más puntuación las propuestas técnicas que trabajen para una eficiente separación de las fracciones de la basura en origen.
A día de hoy, en todo el complejo de Príncipe Felipe se generan cada día cientos de kilos de restos orgánicos (comida y vegetales) que son tratados en su integridad en los tres composteros instalados dentro del recinto.
El nuevo contrato de limpieza quiere hacer oficial y obligatorio que las fracciones de la basura estén correctamente separadas en origen para potenciar la recogida selectiva y prepararla correctamente para el tratamiento cada una de las partes.
Para eso dará mayor puntuación a aquellas empresas que introduzcan elementos de pesado de las fracciones: la parte orgánica, el papel, el vidrio, los plásticos, metales y tetrabricks, así como otros elementos especiales, como pilas y elementos electrónicos o pañales y elementos de higiene femenina.
Según explicó el vicepresidente César Mosquera, con estos requisitos del nuevo contrato se pretende "perpetuar na teoría o que a día de hoxe é xa unha realidade na práctica", que los usuarios de Príncipe Felipe están separando los residuos orgánicos y que la recogida selectiva está mejorando sustancialmente de forma progresiva.
Desde hace meses se eliminaron los contenedores del interior de todo el recinto y la basura va directamente separada desde los calderos de los comedores, oficinas y viviendas de los centros de acogida a los contenedores tradicionales que recoge la empresa concesionaria en toda Pontevedra.
En Príncipe Felipe realizan su actividad diariamente unas 1.500 personas, lo que podría ser considerada la población de una pequeña villa. En este sentido, Mosquera destacó que el complejo está siendo el banco de pruebas del Plan Revitaliza para demostrar que este puede aplicarse en todos los municipios de la provincia y subrayó que "estanse a cumprir os nosos obxectivos de maneira sobrada".
Príncipe Felipe ya cumple con los requisitos que la Unión Europea marca en materia de residuos para el año 2020, cuando los ayuntamientos podrían ser sancionados de no preparar para el reciclaje el 50% de su basura.
Los datos del centro socioasistencial son claros: ahora mismo se recogen separados todos los orgánicos (que suponen un 40% de basura) y también el resto de las fracciones, por lo que, de ser un ayuntamiento se habría adelantado cuatro años a los requisitos europeos.