Aunque de apellidos castellanos, sus árbol genealógico es totalmente gallego, tanto por parte de Serafín como por Margarita. Le pasa casi diez años a su hermana Ana, a la que admira, de la que se emociona hablando y a la "que le daba bastante caña" años atrás. Caña también le daba a la primera cadena de música que le regalaron en la infancia. Etapa en la que además, comenzó a tocar el saxofón.
La música son números, y con un amante de los números y de las estructuras de los edificios compartimos La playlist. Pablo Fernández López acabó siendo ingeniero, acabó y sigue ejerciendo; y sigue tocando: en la Banda de Salcedo, en la comparsa Amoriños de Bora y en la charanga Charandonga. Y además de atender su estudio profesional, de ejercer de músico y de presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Pontevedra, sigue retándose.
El primero, como cuenta en PontevedraViva Radio, debió ser el de saber tocar el saxofón después de ver cómo lo hacía una compañera en el Colegio Villaverde. Luego ser Ingeniero, conseguir el mejor expediente académico durante una beca Erasmus en Nápoles, volver a subirse a una bicicleta pese a que tras una lesión de rodilla con 16 años le apartaran de las dos ruedas. Y vaya si volvió: ha sido uno de los 10.000 del Soplao y un Titan Desert...¡casi nada!
Entrando en la parte más personal, afirma que ha tenido la gran suerte de enamorarse de su mejor amiga, Marta, a la que conoció en el partido durante su etapa política como concejal del Partido Popular. Unos años que aunque no terminaron con salida por la puerta grande, ha tenido la sabiduría de cerrar con el aprendizaje de la experiencia. Sigue disfrutando del camino Pablo.