"Raptárono, os piratas, raptárono"

Pontevedra
15 de junio 2023

La Subdelegación de Defensa, situada en el Paseo de Cervantes, en plena Alameda pontevedresa, acogió este miércoles un acto institucional en el que se entregaron los premios del concurso literario Carta a un militar español.

Día de la Subdelegación de Defensa
Día de la Subdelegación de Defensa / Mónica Patxot

La Subdelegación de Defensa, situada en el Paseo de Cervantes, en plena Alameda pontevedresa, acogió este miércoles un acto institucional en el que se entregaron los premios del concurso literario Carta a un militar español.

Este concurso está dirigido a estudiantes del último curso de Secundaria y el ciclo de Bachillerato, y en esta décima edición la ganadora ha sido Zaira Pardal Barreira estudiante de cuarto de la ESO, del CPR Plurilingüe San Fermín – PP. Somascos de Caldas de Reis.

Zaira escribió una emotiva carta de agradecimiento a los militares que liberaron a su padre, tripulante del Playa de Bakio, un atunero que fue secuestrado cuando el barco se hallaba a 250 millas de la costa de Somalia. El incremento de secuestros en la zona por aquellas fechas, llevó a los países de la Unión Europea a poner en marcha la operación Atalanta. Sólo en aquel año 2008 se produjeron 70 secuestros de barcos en la zona. 

En el acto celebrado este jueves también se entregaron condecoraciones y reconocimientos al personal reservista voluntario de las fuerzas armadas, así como a determinados miembros de otras instituciones militares o civiles con las que colaboran.

El subdelegado de Defensa en Pontevedra, el coronel Miguel Cortés, destacó en su discurso la labor desempeñada por las distintas instituciones militares y civiles.

 

 

CARTA GANADORA: VUESTRA FUERZA NUESTRA ESPERANZA

Querido comandante de la Operación ATALANTA: 

Quizás para entender su gran labor hay que vivirla en primera persona y así fue en mi caso…

Aún lo recuerdo como si fuera ayer, cinco de la madrugada, suena el teléfono y todos en casa nos despertamos sobresaltados y asustados, el peor de los presagios se hacía realidad… Mi padre había desaparecido frente al cuerno de África. "Raptárono, os piratas, raptárono" era lo único que decía mi madre llorando desconsolada.

Mi padre, toda una vida trabajando en el mar, siempre que le tocaba irse, se nos encogía el corazón. Le tocaba zarpar en el Playa de Bakio, con otros veinticinco marineros. La naturaleza es impredecible y cualquier actividad en el mar genera preocupación, pero la piratería aún más, nunca sabes cuál puede ser el desenlace.

La última llamada que recibimos de papá fue el 15 de abril de 2008, la embarcación se encontraba pescando atún, de manera que cuando llenaran las bodegas se acercarían a la costa para desembarcar; mi padre parecía tranquilo y feliz con las capturas obtenidas hasta ese momento.

Cinco días después, a última hora del 20 de abril, una pequeña lancha con unos individuos se acercó al barco, que fue atacado por sorpresa. Papá había sido víctima de un secuestro organizado por piratas de la zona de Somalia. Todos nuestros miedos se hicieron realidad, nervios, incertidumbre y muchas llamadas; pero hubo una, alguien hablaba de una Operación ATALANTA e hizo que nuestra incertidumbre se convirtiera en ilusión. 

Su trabajo era luchar en nuestro nombre para salvar a mi padre y al resto. Entonces todas nuestras ESPERANZAS se convirtieron en FUERZA para ese militar que, al otro lado del teléfono nos explicaba sus funciones, la forma de actuar frente a la piratería y su experiencia. No nos quedaba otra que confiar plenamente, eran nuestra única esperanza.

La fragata Méndez Núñez tardó cuarenta y ocho horas en llegar a Somalia y siguió de cerca cada movimiento del Playa de Bakio, el 26 de abril, tras casi una semana de secuestro, nos anunciaron el rescate de la tripulación. ¡Mi padre volvía a casa! El Boeing 707 de las Fuerzas Armadas se encargó del traslado de los marineros a la base aérea de Torrejón de Ardoz. Allí la tripulación se dividió en dos vuelos, los primeros en llegar fueron los gallegos, un 30 de abril que se me marcó para siempre, el día en que pude volver a ver a mi padre después de aquellos horribles días. Mis ojos bañados en lágrimas no me permitirían recordar su cara, pero sí recuerdo claramente su abrazo y su “te quiero".

No fue fácil, pero gracias a vosotros pude volver a verlo y abrazarlo; por vuestro trabajo, por vuestra valentía, por arriesgar vuestra vida por la de él y la de otros muchos deciros simplemente gracias me parece insuficiente. 

Ahora, gracias a vuestra vigilancia a los barcos, a la supervisión de las actividades pesqueras en zonas peligrosas, gracias a vuestra protección y entrega, los marineros navegan con más tranquilidad al tener garantizada cierta seguridad; gracias a vuestro apoyo, supervisión y colaboración en otras muchas misiones por el mundo otras muchas gentes se sienten acompañadas y cuidadas.

No me imaginaba lo duro que es vuestro trabajo, el dolor y miedo de vuestras familias durante las largas estancias fuera de casa con los peligros a los que debéis enfrentaros y como lo hacéis sin pedir nada a cambio, mi familia, yo y mucha gente os estamos muy agradecidos. Contar con vuestra ayuda y apoyo es todo un privilegio.

Eternamente agradecida