Las intensas precipitaciones registradas durante el pasado invierno dejaron huella en numerosos puntos de la red estatal de carreteras en la provincia de Pontevedra.
El desgaste del asfalto, la aparición de baches y otras deficiencias provocadas por el agua obligarán ahora a acometer un amplio plan de reparación que movilizará cerca de siete millones de euros.
Las actuaciones, ya adjudicadas mediante tres contratos de emergencia, permitirán renovar y reforzar el firme en algunas de las vías con mayor volumen de tráfico de la provincia.
El objetivo es mejorar las condiciones de circulación e incrementar la seguridad de los miles de conductores que transitan diariamente por estas carreteras.
La mayor parte de la inversión se concentrará en la A-55 y en la VG-20, dos de los principales ejes viarios del área metropolitana de Vigo. En estos tramos, que atraviesan los municipios de Tui, Mos y Vigo, se destinarán más de tres millones de euros para reparar los daños acumulados en el pavimento y recuperar las condiciones excelentes de circulación.
Otra importante partida, de 2,5 millones de euros, servirá para actuar en distintos puntos de las carreteras N-550, N-640 y N-525 a su paso por municipios como Pontecesures, Valga, Caldas de Reis, Silleda, Vila de Cruces, Agolada, Lalín y Dozón. Son vías fundamentales para la movilidad diaria y para la conexión entre comarcas, por lo que la mejora de su estado resulta especialmente relevante para vecindario y transportistas.
La intervención se completará en la N-541, donde se invertirán más de 1,3 millones de euros para renovar el firme en los tramos que atraviesan los municipios de Forcarei, Cerdedo-Cotobade y Pontevedra.
Los trabajos tienen un plazo de ejecución de cuatro meses, por lo que las obras podrían estar rematadas antes de finalizar el año si se cumplen los calendarios previstos.
Su tramitación mediante contratos de emergencia permitirá además acelerar el inicio de las actuaciones para evitar que el deterioro avance y pueda comprometer la seguridad viaria.
Las obras forman parte de las tareas de conservación y mantenimiento de la red estatal, especialmente necesarias tras episodios meteorológicos adversos como los vividos el pasado invierno.
El propósito es recuperar la calidad del firme, reducir los riesgos para la circulación y garantizar que las principales vías de comunicación de la provincia continúen ofreciendo condiciones adecuadas tanto para los desplazamientos diarios como para el transporte de mercancías.