La romería de invierno de San Benito se prepara para vivir este 21 de marzo una de sus ediciones más singulares de los últimos años, en un intento de abrir una nueva etapa sin renunciar a la esencia que la convirtió en una cita imprescindible del calendario religioso y popular.
Desde primeras horas de la mañana, cuando aún el día apenas despierte, el recinto se volverá a llenar de fieles. Las misas comenzarán a las siete y se sucederán al largo de la jornada, manteniendo esa cadencia pausada que define la tradición.
El momento central llegará a las 13:00 horas, con el oficio principal, en el que se espera una importante afluencia. Alrededor, como siempre, la romería conservará su estampa más reconocible con los puestos de pulpo hirviendo en ollas de cobre, el aroma de las rosquillas acabadas de hacer, las velas, los exvotos y ese bullicio que mezcla fe y encuentro social.
Pero este año la romería abre la puerta a nuevas propuestas que buscan atraer públicos diversos y, al mismo tiempo, generar recursos para garantizar el futuro del monasterio. La principal novedad es la primera Feria de Productos Monacales, que abrirá a las nueve de la mañana y reunirá productos de nada menos que 23 conventos de España y Portugal.
En sus puestos se podrán encontrar auténticas joyas de la producción artesanal, desde el conocido licor de café de Oseira hasta dulces de leche, mermeladas ecológicas o repostería elaborada siguiendo recetas tradicionales. Un escaparate poco habitual que conecta directamente con la vida monástica y su saber hacer.
La apuesta por la innovación no remata ahí ya que la parroquia presentará también su propia cerveza artesanal, "Ollo Redondo", un nombre que evoca la cúpula de la capilla y que, según explican, pretende rendir homenaje al pasado vitivinícola de los monjes beneditinos. La bebida incorpora mosto de uva Albariño, en referencia a la identidad gallega y a la tradición agrícola de la zona.
En un registro completamente distinto, pero igualmente pensado para llamar la atención, llega el lanzamiento de un muñeco tipo Funko del Santiago Peregrino. Diseñado por la propia parroquia, este peculiar recuerdo aspira a recorrer las rutas del Camino de Santiago, convirtiéndose en un símbolo contemporáneo de una tradición milenaria. Los beneficios de su venta se destinarán tanto a fines sociales como a la restauración del monasterio.
La jornada se completará con un concierto de música tradicional a las nueve de la noche en el claustro pequeño, en un espacio que también estrena nueva vida con una tienda sin barreras arquitectónicas. Allí se venderán productos gourmet y merchandising, en un intento de adaptar el recinto a las necesidades actuales sin perder su carácter histórico.
Detrás de todas estas iniciativas está el párroco, Manuel Chouciño, que pretende modernizar la institución y asegurar los fondos necesarios para conservar el edificio.
La romería de San Benito, fiel a sus raíces, parece así dar un paso decidido hacia el futuro, donde tradición e innovación dejan de ser opuestas para convivir en un mismo espacio.