No es el más multitudinario del año, lejos de la alta afluencia de la celebración estival, pero el buen tiempo animó a cientos de devotos a tomar parte del San Benito de invierno más primaveral de los últimos años.
Se trataba de cumplir con la tradición de una romería que marca el inicio de la segunda estación del año, que ya ha entrado oficialmente.
El Monasterio de Lérez acogió durante toda la jornada la llegada de un reguero de fieles para participar de los actos religiosos y pedir al santo 'máis milagreiro' que les ayude a conservar la salud.
Las celebraciones litúrgicas se desarrollaron desde primera hora de la mañana prolongándose hasta última hora de la tarde.