A pesar de que la romería de San Cibrán se ha tenido que suspender, por segundo año consecutivo, por la pandemia de la covid-19, han sido muchos los fieles que no se han resistido a acudir a la ermita para espantar el 'meigallo'.
El pasado año, en pleno confinamiento, nadie pudo cumplir con la tradición de lanzar piedras al tejado de la ermita mientras se dan vueltas al templo, pero en esta ocasión no ha sido así.
Numerosas personas, respectando las medidas de distanciamiento y con mascarilla, no han querido perderse este momento y, aunque las celebraciones se han limitado a las misas habituales en estas fechas, han acudido al entorno de la capilla.
Las celebraciones litúrgicas, además, no se celebraron en San Cibrán, sino en la iglesia parroquial de San Pedro, en donde se organizaron dos misas, una matinal y otra vespertina, que no incluyeron procesión ni ningún otro tipo de acto religioso en el exterior.
Este año, al coincidir el 11 de julio -San Benitiño- en domingo, Pontevedra hizo festivo este lunes 5 de abril, día de San Cibrán, por lo que a pesar de suspenderse la romería contribuyó a que muchos optaran por acercarse hasta Tomeza.