"Tengo ganas de estar con los compas, pero estoy preocupado porque los profes no pueden tocarnos"

Pontevedra
10 de septiembre 2020

Jose Souto Aboal, de diez años, es uno de los 120 estudiantes con discapacidad visual de Pontevedra que inicia este jueves el desafío de una vuelta al cole marcada por la pandemia de la Covid-19, cuyas restricciones suponen un obstáculo "preocupante" para su formación y movilidad

Jose Souto Aboal
Jose Souto Aboal / Mónica Patxot

Jose Souto Aboal es un niño de diez años que este jueves vuelve al cole para afrontar el primer curso del último ciclo de la Educación Primaria.

Igual que el resto de sus compañeros, es consciente de que este año será diferente a los demás por las restricciones y precauciones que obliga a adoptar la pandemia de la Covid-19. Pero para él será todavía más difícil porque como consecuencia de una osteopetrosis que afectó a su nervio óptico, es ciego desde su nacimiento.

"Tengo ganas de empezar y estar con los compas, pero estoy un poco preocupado", admite este joven vecino del barrio de A Parda en la víspera de su regreso a las aulas.

El uso de mascarilla o la continua higiene de manos no es algo que le trastorne. Le genera más angustia no poder tocar objetos como las paredes o pasamanos, que necesita para orientarse, pero sobre todo el contacto con sus maestros.

"Los profes no van a poder tocar a los alumnos, ¿cómo van a hacer para ayudarme?", se pregunta con desasosiego. En muchas materias, como plástica, Jose estaba acostumbrado a que sus profes le guiasen con las manos para aprender a usar las herramientas. "Ellos me enseñaban con las manos a colocar la regla o la escuadra", recuerda.

Si la incertidumbre que rodea al inicio del curso es palpable entre todos los miembros de la comunidad educativa, en el caso de este colectivo las dudas son todavía mayores. Con el apartado académico en un segundo plano, porque Jose acumula sobresalientes y notables en sus notas, a sus progenitores les preocupa más cómo será la rutina diaria en el colegio.

A punto de iniciar el quinto curso de Educación Primaria en el colegio Marcos da Portela de Monte Porreiro, Rosa Aboal, la madre de Jose, es partidaria de iniciar las clases. "En las aulas van a estar más protegidos que en un parque porque tienen el formato burbuja y va a haber distancia de seguridad", detalla después de acudir a una reunión informativa en el centro. 

"Lo de tocar es lo más complicado porque su naturaleza es tocar todo, sobre todo las barandillas. Imagínate bajar las escaleras con los ojos cerrados sin poder agarrarte a nada", expone Aboal para ilustrar la situación a la que se afronta su hijo todos los días. "La desinfección tendrá que estar al orden del día", asume dando por hecho que es inviable impedir a los alumnos invidentes disponer de elementos de apoyo. 

La ayuda del profesorado también será necesaria, sobre todo este año en el que los pasillos tendrán carriles para moverse en los diferentes sentidos. "Lo ayudan sobre todo en la orientación de espacios, con lo demás no tiene muchos problemas", admite la madre, preocupada también porque este año, con el cambio de ciclo, abandona su aula de los últimos años en la planta baja del colegio para ocupar una en el primer piso.

Se trata de una situación nueva, pero Jose Souto está acostumbrado a superar todos los obstáculos que se encuentra. Hace dos años se sometió a un transplante de médula, del que se recuperó hace unos meses, que sirvió para curarlo de una enfermedad, la osteopotrosis, que consiste en una excesiva calcificación de los huesos, lo que le provocó numerosas fracturas.

Aun así, su discapacidad visual no le impide integrarse en la comunidad educativa. "Es muy sociable y cariñoso", señala su madre, quien admite que con la entrada en la adolescencia "comienza a llevarlo un poquito peor".

Una muestra de que la ceguera no es un impedimento para disfrutar de sus aficiones, es el dominio de Jose de todo lo relacionado con la informática. Apoyándose en aplicaciones de control de voz, es capaz de realizar todo tipo de tareas en un ordenador, pero sobre todo en el iPad, que emplea a diario para tareas escolares y para jugar, que es lo que más le gusta.

La nueva normalidad derivada de la pandemia de la Covid-19 obligará a hacer un esfuerzo extra a todo el mundo para adaptarse a las nuevas rutinas y evitar el avance del coronavirus. En afrontar problemas y superarlos, Jose Souto es un referente y a buen seguro de que su vuelta al cole será otro éxito y su boletín de notas seguirá cargado de notables y sobresalientes.