En la noche de este martes 28 de enero, agentes de la Policía Local de Poio acudieron al pleno municipal con pancartas reivindicativas para reclamar diálogo con el alcalde, Ángel Moldes, sobre lo que describen como una situación laboral discriminatoria y precaria.
Sin embargo, por segundo pleno consecutivo, les fue denegada la posibilidad de intervenir públicamente, a pesar del apoyo de la oposición para que pudieran exponer sus demandas.
Entre los mensajes de las pancartas portadas por los agentes se leían frases como: "Policía sin uniformidad", "Alcalde, dialogue", "7 policías tienen que hacer el trabajo de 20" o "No me hacen el reconocimiento médico, 'se vende' nuestra salud".
Los funcionarios aseguran que están siendo objeto de represalias por sus reivindicaciones, como cambios de cuadrante que incumplen el convenio, y denuncian la falta de recursos y condiciones laborales dignas.
La negativa del alcalde a permitirles hablar generó un intercambio de palabras en el que los agentes insistieron en ser escuchados, mientras Moldes se mantuvo firme en su decisión de no darles la palabra señalando que el escrito presentado por la Policía Local era el mismo que en el anterior pleno y que se había emitido ya un informe al respecto.
Uno de los puntos clave del conflicto radica en la denuncia que la Policía Local presentó ante la Inspección de Trabajo tras no haber sido convocados al reconocimiento médico anual obligatorio en 2024, a diferencia del resto del personal municipal.
Según los sindicatos CSIF y CCOO, esta omisión supone una vulneración de los derechos fundamentales de los trabajadores y de la normativa de protección laboral.
Pese a que el cuerpo policial notificó formalmente esta irregularidad a la Alcaldía y al delegado de personal en octubre, no obtuvieron respuesta ni se subsanó la situación.
La plantilla de la Policía Local denuncia que está compuesta por solo siete agentes operativos, quienes deben cubrir las funciones que corresponderían a una dotación de veinte efectivos.
Esta carencia de personal, unida a la falta de uniformidad adecuada y otros recursos, genera graves problemas para garantizar la seguridad de la ciudadanía, especialmente durante eventos multitudinarios, indican los representantes de los agentes.
Los funcionarios policiales lamentan lo que describen como un trato degradante por parte del gobierno local y la falta de interés por la seguridad de los vecinos de Poio.
El CONCELLO PROPONE UN NUEVO CUADRANTE
El Concello de Poio propone un nuevo cuadrante para la Policía Local. El concejal de Deportes, Personal y Patrimonio, Cándido Muíños, explica que el actual cuadrante siete días de trabajo y siete de descanso "no está funcionando".
Según manifiesta el edil, "es incomprensible que puedan coincidir cinco policías en horario de mañana, como la semana pasada, mientras mantienen cerrado el servicio de tarde".
Por eso, ya trasladó al inspector jefe accidental de la Policía Local, que es quien establece los turnos de cada agente, la nueva propuesta, que pasaría por organizar turnos 3/2 o 5/4 para "contar con una mejor planificación".
Muíños explica que actualmente hay siete policías trabajando (a la espera de que se incorporen los tres agentes que actualmente están de baja) y de ellos, solo cinco hacen turnos rotatorios, ya que el inspector jefe accidental y otro agente solo trabajan en horario de mañana.
Con el nuevo cuadrante e incorporando a ese policía a las parejas, de manera que haya seis agentes haciendo turnos rotatorios, desde el Concello de Poio quieren mejorar la atención a la ciudadanía y asegurar la atención de mañana y de tarde durante todo el mes.
Además, aseguran desde el gobierno local que la plantilla también se reforzará en los próximos meses, cuando se cubran las dos plazas disponibles (tras marchar un agente en comisión de servicios y otro por movilidad), que ya están notificadas en la Academia Gallega de Seguridad Pública y que se incluirán en la siguiente convocatoria de empleo.
"Estamos trabajando para intentar suplir esas ausencias temporales. La primera medida fue convocar directamente esas dos plazas disponibles, pero no se presentó ningún candidato, por lo que solo queda esperar a la convocatoria de la Academia Gallega, y el siguiente es reorganizar los cuadrantes para que el servicio sea más efectivo", señala Cándido Muíños.
Añade que "con agentes que trabajan catorce días al mes, que hacen turnos siete/siete y que, incluso en caso alguno, solo lo hacen en horario de mañana, es complicado garantizar la prestación del servicio. Decir que no hay agentes para cubrir las mañanas y tardes no es correcto, porque podrían estar tres de mañana, dos de tarde y el resto de descanso".
Muíños dice que "no vamos a permitir ningún tipo de chantaje que perjudique los intereses de todo el vecindario", y cuestiona que "incluso la Policía Local presentara informes reclamando horas por no tomar café o por los diez minutos de cambio, cuando cualquier vecino sabe dónde y durante cuanto tiempo hacen sus paradas diarias".
Por último, con respecto a las horas extras, aclara que "las que están pendientes son las que hicieron sin estar autorizadas por las concejalías de Personal o de Seguridad Ciudadana, las horas que realizaron por decisión propia de cada agente y que, por lo tanto, es normal que se revisen".
De hecho, desveló que en 2023, los 9 agentes y los 8 auxiliares de policía recibieron cerca de 61.000 euros en gratificaciones y horas extras, lo que significa cerca del 40% de la partida disponible, mientras que el resto de la plantilla municipal, sobre 110 personas aproximadamente, recibieron la cantidad restante.