Es una tradición que se remonta al siglo XVIII y que sigue generando entusiasmo entre los asistentes que este domingo se daban cita en el curro de Amil, en el municipio de Moraña, para ver la Baixa das Bestas.
La Asociación Cultural e Cabalar Monte Acibal volvía a congregar a centenares de personas en torno a los trabajos de control sanitario de los caballos que habitan en régimen de libertad en el monte Acibal.
El programa de la jornada final comenzó al mediodía con la conducción de las manadas hacia el recinto, donde se procedió a la separación de las crías y se realizó una muestra de monta.
Los trabajos principales se concentraron durante la tarde con las tareas físicas de desparasitación, corte de crines y marcado de los potros.
La programación se desarrolló a lo largo de tres días, habiendo comenzado las tareas de localización y agrupación de los animales el sábado por la mañana.
Según los organizadores, la retirada del pelo evita enredos que perjudican la salud de los caballos salvajes, mientras que los tratamientos aplicados actúan contra los parásitos específicos de la fauna silvestre.
Tras finalizar las tareas de manejo y realizarse un sorteo entre los asistentes en una jornada festiva, los miembros de la asociación abrieron el recinto para liberar a los ejemplares.
Las hembras regresaron al monte Acibal con el objetivo de asegurar la reproducción de la cabaña ganadera en la zona,
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