Un estudio de Ciencias de la Educación y del Deporte alerta del peligro de la falta de actividad durante el confinamiento

Pontevedra
16 de noviembre 2020

Esta es la principal conclusión de un estudio liderado por el investigador del grupo Well-Move de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte del campus de Pontevedra, Carlos Ayán, junto con docentes de las universidades de León, Complutense de Madrid e Isabel I

Pontevedreses haciendo deporte en el primer día autorizado dentro de la desescalada
Pontevedreses haciendo deporte en el primer día autorizado dentro de la desescalada / Diego Torrado

Una investigación diseñada en la Universidad de Vigo destaca las consecuencias negativas para la salud de impedir la actividad física durante un confinamiento, lo que se traduce también en una peor calidad del sueño y del bienestar de las personas.

Esta es la principal conclusión de un estudio liderado por el investigador del grupo Well-Move de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte del campus de Pontevedra, Carlos Ayán, junto con docentes de las universidades de León, Complutense de Madrid e Isabel I.

Este estudio nacía con el objetivo de conocer el impacto del confinamiento provocado por la covid-19 en los niveles de actividad física y de bienestar, en el riesgo de sufrir desórdenes alimenticios y en la calidad del sueño.

"Impedir la práctica de actividad física durante un confinamiento tiene consecuencias negativas para la salud de la población, y este impacto es de mucha mayor magnitud en aquellas personas que en su día a día son físicamente activas", manifiesta el investigador Carlos Ayán.

Para llegar a estas conclusiones, se analizaron los resultados de una serie de encuestas realizadas de manera telemática a una muestra integrada en su mayor parte por alumnado universitario y físicamente activo que, en términos generales, presentaba tras 48 días de confinamiento domiciliario una merma de sus niveles de actividad física, un aumento de peso y un empeoramiento de la calidad del sueño y del bienestar percibido. En este sentido, "la importancia del estudio" radica, como señala Ayán, en que el impacto del confinamiento domiciliario fue "mucho más negativo" en aquellas personas físicamente activas al inicio de la investigación, y que representan el 86% de la muestra.

Además de detectar "una clara reducción de los niveles de actividad física en las personas clasificadas como activas antes del confinamiento", añade el investigador, también se encontró "un empeoramiento generalizado en la calidad del sueño y en los hábitos alimenticios", con un impacto más negativo en las personas inicialmente activas frente a las inactivas.