Ni la lluvia ha podido frenar esta fin de semana una de las celebraciones más populares de Marín, su Festa Corsaria, que engalanó la villa.
Marín y sus vecinos retrocedieron al siglo XVIII, a los históricos hitos de Juan Gago de Mendoza ante los ingleses, o al menos se contagiaron de ese espíritu en medio de un ambiente festivo que llenó las calles y plazas del centro de la localidad.
Aunque el líquido elemento deslució el arranque de los festejos en la tarde-noche del viernes y también a primera hora del sábado, la Festa Corsaria fue imponiendo su ley al tiempo que el clima mejoraba para ofrecer horas de entrenemiento y diversión.
Desde el mercado corsario instalado en la Alameda, pasando por atracciones infantiles, talleres, animación para todos los públicos y pasacalles. Todo valía para conmemorar la celebración pirata, aderezado con las mesas particulares y las instaladas por los locales de hostelería para comidas y cenas.
Una jornada de intensas actividades que arrancó a las 11.30 horas y que contaba con programación hasta bien entrada la madrugada.
La demostración de que la Festa Corsaria está plenamente consolidada ya en el calendario festivo no sólo de Marín, sino de toda la comarca.