Desde el pasado mes octubre habían proliferado los robos en el interior de viviendas, naves industriales y establecimientos públicos en diferentes localidades de Pontevedra, A Coruña y Ourense, todos ellos cometidos con el mismo modus operandi. Desde el primer momento la Guardia Civil sospechó que podrían tener los mismos autores y, tras meses de investigaciones, ha conseguido su detención y la desarticulación de una banda organizada muy activa que acumuló más de 40 hechos delictivos y que, además, cuenta con un historial policial previo con 70 antecedentes.
Las siete personas detenidas en Pontevedra, Sanxenxo y Ribadumia a lo largo de la madrugada y la tarde de este miércoles en el marco de la operación Boyardo pertenecían a ese grupo organizado y la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra ha concluido que estaban asentados en la comarca de O Salnés y se desplazaban asiduamente a diferentes localidades de la geografía gallega para seleccionar los objetivos, valorar su accesibilidad y perpetrar los robos, llegando a cometer hasta cuatro en una misma noche. Utilizaban vehículos de alta gama para sus desplazamientos y presentaban un alto nivel de vida.
Los detenidos, seis de ellos de nacionalidad rumana y uno gallego, están considerados como miembros de un grupo cuyo fin era la comisión de delitos contra el patrimonio, fundamentalmente robos con fuerza en naves industriales, gasolineras y otros establecimientos públicos (especialmente concesionarios de vehículos), así como en viviendas habitadas.
Los investigadores les atribuye la comisión de cerca de medio centenar de delitos de robo con fuerza, 19 en gasolineras, 12 en naves, 7 en concesionarios y el resto en establecimientos comerciales y viviendas habitadas. 21 los cometieron en la provincia de A Coruña, 18 en Pontevedra y 4 en Ourense y en total juntaron un botín que supera los 300.000 euros. En algún robo llegaron a sumar objetos valorados en 100.000 euros y en otros causaron daños materiales superioers a 50.000 euros.
La mayor parte de esos robos los habrían cometido por el método del butrón. Según la Guardia Civil, elegían prioritariamente las naves industriales que por su actividad o apariencia exterior podrían disponer de grandes cantidades de dinero en el interior de las cajas fuertes. Una vez elegido el establecimiento, fracturaban las paredes para acceder a su interior, apoderándose de la caja fuerte y de todos los efectos de valor que encontraban, especialmente equipos informáticos, de telefonía y cualquier otro objeto que fuese de fácil comercialización.
Cometieron 21 robos en la provincia de A Coruña, 18 en Pontevedra y 4 en Ourense
La mayoría de los establecimientos poseían sistemas de alarma, siendo destrozadas las mismas tras entrar en el inmueble, causando cuantiosos daños materiales, lo que indica que los supuestos autores utilizaban un aparato inhibidor de frecuencias con el fin de anular estos sistemas de seguridad. Tras la comisión de los robos, retornaban a sus domicilios en el Salnés y, desde allí, gestionaban su distribución.
Tras su detención, en la tarde de este jueves se realizaron cuatro registros en domicilios de los detenidos en Portonovo, O Grove y Cambados y se recuperó una importante cantidad de objetos sustraídos. Entre ellos destaca una importante cantidad de teléfonos móviles que habían sustraídos en una nave industrial en Vilanova de Arousa, y abundante material informático y electrónico que habían sido sustraídos en los concesionarios de vehículos.
Los detenidos están acusados de delitos de robo, falsedad documental, blanqueo de capitales, receptación, pertenencia a organización criminal, robo de vehículo de motor, daños y contra la seguridad del tráfico por los que desde primera hora de la mañana de este viernes fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Cambados. El juez determinó el ingreso en prisión comunicada y sin fianza para cinco de ellos.