La tensión vecinal derivada de las ubicacións elegidas para la instalación de composteros comunitarios en distintos puntos de Pontevedra sigue creciendo. Solventadas las discrepancias generadas alrededor de este servicio en el barrio de Monte Porreiro, en las últimas semanas surgieron dos posturas enfrentadas en el entorno de Eduardo Pondal, con vecinos partidarios y detractores de su instalación. Ahora acaba de generarse un movimento contrario en la calle Ponte Boleira, donde una empresa lleva varios días trabajando para preparar el espacio.
El compostero comunitario que se está instalando en Ponte Boleira es uno de los tres proyectados para este barrio de la ciudad, junto a los de las calles Eduardo Pondal y Camiño do Ferro. En este caso, los vecinos que elevan la voz en contra de su instalación son los residentes en el edifcio Azorín, que se muestran "favorables" al compostaje, pero consideran "muy desafortunada e inadmisible" la ubicación de este compostero por su cercanía al portal número 3 del edificio, entre esta construcción y el parque del río Gafos.
La comunidad de propietarios de este edificio con varios portales manifiesta su "disconformidade y oposición" a la instalación en el lugar elegido y también su queja porque "no fue advertida en ningún momento por el Concello de Pontevedra de la colocación de este compostero".
"Consideramos que, dada la cercanía al edificio que ocupamos, debíamos ser informados y consultados previamente, con motivo de exponer nuestra posición al respeto", insisten los vecinos a través de un comunicado firmado por la presidenta de la comunidad de propietarios en nombre de todos los vecinos.
Esta comunidad insiste en su oposición firme a la ubicación elegida por el Concello "sin información previa a los vecinos" y anuncia la solicitud de una reunión urgente con la concejala de Servicios, Carmen de la Silva, "para decidir conjuntamente el mejor emplazamiento para el compostero que dé servicio tanto a los vecinos de nuestro edificio como al conjunto de vecinos del Gorgullón".
Los vecinos proponen que el compostero se sitúe en un punto más alejado de las propiedades habitadas "por los evidentes riesgos y perjuicios" que supone su ubicación tan cerca del edificio. Relatan, entre otros, la proliferación de insectos y roedores, olores desagradables, desvalorización de las propiedades y feísmo urbanístico al situarse en la entrada al paseo del río Gafos.