Versiones contradictorias en el juicio al empresario portugués acusado de intentar matar a su mujer en un hotel de Vigo

Pontevedra
14 de marzo 2019

El empresario portugués Carlos Inácio Pinto declaró en la Audiencia como acusado de intentar matar a su esposa golpeándola reiteradamente con una maza e intentando asfixiarla y aseguró que fue ella la que le atacó y él se limitó a defenderse. La víctima sostuvo que le golpeó varias veces y pensó que iba a morir 

Carlos Inácio Pinto, acusado de intentar asesinar a su esposa en un hotel de Vigo Mónica Patxot

El empresario portugués Carlos Inácio Pinto, en prisión desde mayo de 2016 por presuntamente intentar asesinar a su esposa en un hotel de Vigo golpeándola reiteradamente con una maza e intentando asfixiarla, ha defendido este jueves su inocencia. En su declaración ha asegurado que fue ella la que le atacó con ese objeto contundente y que él se limitó a defenderse. 

La versión de la presunta víctima, Eliza G.G.P., es totalmente distinta. Según su relato de los hechos, que hace suyo la Fiscalía para acusar a Carlos Inácio, la atacó por detrás cuando se estaba echando crema después de la ducha. Empezó a golpearla reiteradas veces, hasta que ella cayó al suelo y finalmente logró escapar y pedir ayuda al personal del hotel. 

Ambos declararon en la primera sesión del juicio por estos hechos que arrancó este jueves en la Sección Cuarta de la Audiencia. La vista oral, seguida con gran interés por varios medios de comunicación portugueses, se retomará el próximo 28 de marzo para determinar la posible responsabilidad criminal del acusado. La Fiscalía pide que sea condenado por un delito de asesinato en grado de tentativa a 12 años de prisión, diez años más de orden de alejamiento y 15.000 euros de indemnización

El acusado rechazó responder a las preguntas de la abogada de la acusación particular, pero sí se sometió al interrogatorio del fiscal y de su abogado defensor. A ellos les relató que la mañana de los hechos, sobre las 8.20 horas, estaba en la habitación del hotel con su esposa cuando ella le atacó con una maza en el baño y él se limitó a defenderse. Según su relato, él reaccionó empujándola y ella resbaló y se golpeó varias veces. Él mismo acabó cayendo al suelo y sufrió un episodio cardíaco. 

El acusado tenía sospechas de que su esposa quería que él sufriese "algún tipo de accidente" y ya anteriormente habían vivido situaciones que, analizadas  con el tiempo, le parecen extrañas. Así, indica que tres meses antes, habían viajado a Hawaii y se habían hecho un seguro de accidentes y que durante ese viaje le obligó a subir tres montañas y él incluso bromeó con su cuñada: "Me parece que tu hermana me quiere matar". 

La supuesta víctima se mostró muy nerviosa durante la declaración ante el fiscal y, al poco de empezar a rememorar los hechos, rompió a llorar. Entre llantos, relató que estaba duchándose y, cuando acabó y estaba poniéndose crema, escuchó que él estaba orinando. A los pocos segundos sintió "un golpe muy fuerte en la cabeza por detrás". No recuerda cuántas veces le golpeó, pero sí que fueron varias y que intentó estranguarla. 

"Me cogía el cuello y me golpeaba la cabeza contra el suelo", indicó al respecto. Ella, ante lo que estaba sucediendo, "solo pensaba que tenía que salir de allí", que se iba a morir. Finalmente, consiguió abrir la puerta y pedir ayuda. 

En respuesta a la versión de los hechos de su marido, aseguró que no le agredió ni arañó nunca y que, de hecho, él es más fuerte que ella. Además, detalló que le han quedado lesiones físicas y psicológicas por las que reclama una indemnización. "Me quedé en casa de mi padre y no podía ir al baño sola", indicó, y estuvo mucho tiempo acudiendo a psicólogos. De hecho, este jueves compareció acompañada por una psicóloga como apoyo.

La víctima asegura que nunca pidió dinero a cambio de retirar la denuncia, algo que sostuvo durante la vista el abogado de la defensa.

En la sesión de este jueves también declararon varios trabajadores del hotel en el que ocurrieron los hechos. Se le encontraron desnuda en el pasillo, ensangrentada, con golpes en la cabeza y muy nerviosa y la maza estaba en el suelo y con manchas de sangre. Ella les pidió que llamasen a una ambulancia, pero no a la Policía y añadió: "miren a mi marido, que no sé que le pasa".