Conductores jóvenes con vehículos antiguos y de gran potencia que realizan maniobras "extremadamente peligrosas". Son los protagonistas de las carreras ilegales de coches que la Guardia Civil ha vuelto a detectar en el polígono industrial de O Campiño.
Las autoridades han alertado este jueves del "notable aumento" de estas concentraciones que, según trasladan, suponen un "grave riesgo" tanto para los conductores como para las personas que se concentran en los márgenes de la vía para presenciar estas exhibiciones.
Durante los últimos fines de semana, los agentes de la Guardia Civil han presentado hasta 96 denuncias contra los conductores que participan en estas carreras ilegales.
Cuatro de ellos tenían conductas que, a juicio de Tráfico, son constitutivas de un delito contra la seguridad vial por conducir un vehículo a motor con temeridad manifiesta y con un concreto peligro para la vida o la integridad de las personas.
Se enfrentarán a una pena de prisión de hasta dos años y a la retirada del carnet durante seis años, pero si el juzgado aprecia que su conducción se hizo con "manifiesto desprecio" a la vida de los demás, podrían llegar a seis años de cárcel y quedarse sin conducir durante diez años.

En concreto, la Guardia Civil presentó contra los participantes diez denuncias por conducir de forma temeraria -sanción 500 euros y retirada de seis puntos- y cuatro por entablar una competición de velocidad en la vía pública -500 euros y seis puntos-.
Nueve denuncias fueron por conducir un vehículo a motor con drogas en el organismo -1.000 euros y seis puntos-, once por dar positivo en alcohol -1.000 euros y seis puntos-, 40 por exceso de velocidad y 22 por otros motivos relacionados con la seguridad vial.
FALTA DE EXPERIENCIA Y VEHÍCULOS POCO SEGUROS
Los asistentes, según la Guardia Civil, suelen ser conductores jóvenes que utilizan vehículos antiguos, en muchos casos con suficiente potencia para participar en conductas temerarias. La combinación de falta de experiencia y coches poco seguros multiplica el peligro.
Ante el aumento de estas concentraciones, los investigadores activaron la 'operación Platillo', creando un equipo multidisciplinar y fijando varios servicios específicos orientados a la detección y denuncia de vehículos que participen en este tipo de concentraciones.
Para ello, se desplegaron varias unidades especializadas con medios técnicos de vigilancia, radares, equipos de control de alcohol y drogas y un importante número de agentes uniformados que realizaron controles de documentos, alcohol y drogas en los accesos al polígono.

La Guardia Civil resalta la gravedad que supone la realización de este tipo de hechos, no solo por las consecuencias legales que pudieran tener para los conductores que realizan conductas de esta peligrosidad, sino también, por el riesgo que suponen sus actos.
Recuerdan que podrían desembocar en unas consecuencias de extrema gravedad en caso de pérdida de control del vehículo y atropello de los viandantes o incluso en caso de colisión con otros vehículos que se encuentran en la zona.
Además del perjuicio que ocasionan estas carreras a los usuarios de las vías públicas, los tramos de carreteras afectados quedan "totalmente impracticables".
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