El reciente incendio forestal registrado en el monte de Vilaboa ha vuelto a poner de manifiesto la urgencia de reforzar las tareas de prevención durante todo el año.
Desde el Concello de Vilaboa, el alcalde César Poza alerta de que estas labores, fundamentales para la seguridad vecinal, superan la capacidad operativa y económica de la administración local.
Poza denuncia que, como sucede con otras competencias impropias, el cumplimiento de la ley que obliga a mantener limpias las franjas de seguridad forestal supone un esfuerzo económico y administrativo que los municipios como Vilaboa no pueden asumir en solitario.
Entre las medidas que plantea, el regidor propone modificaciones legislativas que faciliten a los concellos la contratación de empresas externas para la ejecución de tareas concretas, así como la ampliación de convenios como el de Xeaga para municipios que requieran estos servicios.
Desde noviembre del pasado año, Vilaboa cuenta con un técnico interino de Medio Ambiente, Rodrigo Fernández, centrado exclusivamente en la prevención de incendios. A su llegada, se encontró con más de 400 expedientes abiertos, en su mayoría iniciados por denuncias de vecinos.
Fernández explica que su labor se basa en hacer cumplir la normativa autonómica, que exige mantener una franja de 50 metros libre de maleza y de especies pirófitas —como eucaliptos, pinos o mimosas— tanto en los núcleos urbanos como en las viviendas aisladas.
Estas franjas son la primera barrera natural para frenar el avance del fuego, según recuerda.
El procedimiento arranca con la notificación al propietario de la parcela. En la mayoría de los casos, según el técnico, se ha contado con la colaboración voluntaria. Sin embargo, el proceso se ralentiza por la necesidad de solicitar permisos de tala y contratar madereros, que no siempre aceptan retirar pequeños volúmenes de madera debido al alto coste.
En los casos en los que no hay respuesta, el Concello inicia un proceso de multas coercitivas trimestrales, que pueden derivar en sanciones ejecutivas. Actualmente, hay unos 80 expedientes aún en fase de resolución.
Uno de los principales objetivos del Concello para este invierno es eliminar especies pirófitas de las parcelas donde no está permitida su plantación. En ese sentido, el técnico insiste en la importancia de la implicación ciudadana.
El alcalde también agradece la colaboración vecinal y anima a la ciudadanía a alertar al Concello en caso de detectar parcelas en mal estado: "Nun municipio tan extenso como o noso necesitamos traballar conxuntamente e temos por diante un inverno que debemos aproveitar para executar tarefas preventivas", afirma Poza.
No obstante, el regidor vuelve a incidir en las dificultades administrativas que ralentizan el trabajo: "Cada un deles significa un amplo proceso dende a apertura, o seguimento, revisións, podendo pasar meses ata o seu peche. Un proceso moi laborioso, lento, necesitado de persoal e que se ve agravado moitas veces polas dificultades de atopar aos propietarios ou con situacións de propiedade descoñecida alargando e complicando aínda mais o procedemento".
Desde el gobierno local reiteran que sin una reforma legal y recursos suficientes, los Concellos pequeños seguirán asumiendo tareas que no pueden gestionar con eficacia, a pesar de su impacto directo en la seguridad de las personas y del territorio.