Allá por el año 1936, un gaitero de Mourente funda un grupo de gaitas y acompañamientos; fue reconocido en su día como un maestro de nuestro folclore. Alejo Aboal Pérez bautizó a su grupo "Os Alegres". Su hijo Dionisio en 1976 logra el resurgimiento, con otros gaiteiros de su entorno.
Francisco Carlos Peso Lombos, miembro actual de este histórico grupo, nos detalla unos hechos entrañables.
- Mi padre, Francisco Peso (Paco), nació en Parada (Ponte Caldelas) en 1932; quedó huérfano, muy joven y tuvo que buscar vida. A finales de la década de 1940 emigra a Brasil y años más tarde, su madre le manda una gaita con la que poder domar la morriña.
Hizo varias travesías a Galicia; en ellas, tocaba su gaita, llenando a todos de nuestro espíritu gallego: amistad, respeto y solidaridad. Acabó formando parte del Centro Gallego de Salvador-Bahía.
En 1960 viaja a su tierra; se casa con Pilar Lombos (mi madre) y volvieron a Salvador- Bahía; allí nací yo el 14-8-61, y años más tarde mi hermano. En junio de 1966 regresamos todos a Galicia, acompañados de nuestra "gaita". Él me enseñó el encanto y duende de este instrumento tan antiguo y eje de nuestra historia.
Estudié piano en el Conservatorio de Pontevedra, pero mi vocación y preferencia siempre fue y es, la gaita: nuestro instrumento gallego por excelencia.
En el verano de 1976 Dionisio resurge el patrimonio de su padre, Alejo Aboal; en una conversación comentó que buscaba gaiteiros… Mis padres le dijeron que "tenían uno en casa"
Semanas más tarde, el 11 de julio, día de San Benito (Figueirido), debuté con Julio González. Fue el inicio de una gran amistad y relación musical que sigue vigente hoy día. Con los años, el grupo fue creciendo, llegando a crear varias formaciones, recorriendo toda España, Portugal y otros países de Europa.
Así, los seis siguientes años, tocando, viajando y disfrutando en este maravilloso entorno. Posteriormente, mi compañero Julio González se incorpora a la Academia Militar, y poco después ingreso yo destinado en la USI-BRIR (Viator), en Almería para hacer el Servicio Militar.
En la maleta iba -a recomendación de mi padre- haciéndome compañía "mi gaita".
Ya finalizando el período de instrucción, descansando una tarde de domingo previo a la Jura de Bandera, se me ocurre montar la gaita y ponerme a tocar…. En minutos me vi rodeado de gallegos por todos lados, que aparecían de todos los sitios: era el significado del sonido de una gaita más allá de su tierra…, y me acordé de las enseñanzas de mi padre.
Nuestro reemplazo juró bandera, y todos en espera de su destino; el mío fue incorporarme en la Banda de la Brigada; el Subteniente depositó en mí toda la confianza para rehacer la composición y llegamos a formar con 15 gaitas una banda de música de más de 60 números. En la última Jura de Bandera que formé como Cabo en la misma, fuimos felicitados por el Tte. General de Brigada.
Finalizada la Mili, regresé a Pontevedra y rehíce mi vida civil; empecé a trabajar, me casé, tuvimos dos hijos y aunque esporádicamente mantuve alguna relación folclórico-musical, no fue hasta el 2015 que volví a retomar la actividad, nuevamente con Julio, coincidiendo con su pase a la Reserva Activa y yo aprovechando algún que otro fin de semana, festivo, vacaciones, etc.
Una de las finalidades de este grupo es alegrar la vida de nuestros mayores; todos los años, de manera altruista, visitamos residencias de tercera edad, asilos y otras entidades benéficas. Nos invitan a varios festejos en Galicia e intentamos complacer, siempre que se puede.
Observo que este San Benito, 11 de julio, hará 50 años de amistad con tu amigo Julio Álvarez. ¿Pensáis festejarlo?
- Si Dios Quiere, por supuesto. Disfrutaremos llevando el duende de nuestra música y de nuestro folclore. Y al acabar, brindaremos por su continuidad.
Gracias, Carlos, que la amistad sea eterna y felicidades a todos los componentes de Os Alegres.
Pedro de Lorenzo y Macías
Fotografías: F. Carlos Peso Lombos.