Cuando se vincula ser español con un solo territorio

19 de abril 2026

Escuchando al cantante del sur, José Manuel Soto, y haciendo este una defensa acérrima de España, saboreando un Montilla en un catavinos, él mismo da a entender, sin saberlo, o sí, que lo que está haciendo es una defensa del nacionalismo andaluz, queriéndolo trasladar al resto de España, la piel de toro que el cantante sureño tanto reivindica, la cual es rica y diversa en su cultura, y plural en relación con sus distintos territorios que componen lo que hoy es la división política de la península, una unión de reinos, donde Galicia también lo fue en su día, incorporándose posteriormente, en el siglo XIII, a la Corona de Castilla.

El que los turistas y extranjeros tengan una percepción parcial de la historia de España no justifica que algunos españoles ignoren que la actual configuración del país no deja de ser la unión de distintos territorios y reinos, con sus respectivas culturas, tradiciones y sus propias lenguas. Es el caso, este último, de Galicia, País Vasco y Cataluña, y esas normas lingüísticas aparecen reflejadas en sus estatutos de autonomía.

Viene esta reflexión ya que muchos foráneos ignoran la realidad del país ibérico, aunque seguramente presumirán en redes sociales de todo lo contrario. Ello es debido a que conocen solo Madrid, Barcelona y aquellas zonas vinculadas al sol, a la playa y, con la ayuda de las campañas promocionales que se hicieron en el exterior desde Madrid, han hecho que sea destino de un turismo de masas, pero con un desconocimiento del conjunto de nuestro territorio, que hace que muchos visitantes, no todos, terminen utilizando los tópicos para identificarnos a los españoles de forma equivocada y errónea, que para nada se ajusta a la realidad, la historia ni a la evolución que experimentó España en estos últimos años. En donde la cultura masiva del ocio hace que se tenga una visión sesgada de los españoles, sin hacer un mínimo esfuerzo intelectual por conocer la realidad de sus gentes y de sus distintas realidades y culturas.

Cantantes, como el mencionado, exteriorizan una visión un tanto parcial con la cual se identifica una parte de los españoles, pero una parte no son todos. Nuestro país es de facto un Estado federal, con todas sus diferencias y peculiaridades mencionadas, y esa visión política es la que más se ajusta a la realidad histórica y social de hoy, que algunos solo quieren ver de una manera uniforme, pero que para nada se identifica con los distintos pueblos que configuran la actual división territorial, la cual se forjó a través de la historia y sus gentes; eso sí, bajo un único paraguas, y así lo refleja el artículo 2 de la Constitución, donde también se hace referencia a la unidad del país, que no es sólo sinónimo de uniformidad, sino también de diversidad, y que a algunos no les vendría mal leer.

Un español puede gustarle el sur o el norte, el este o el oeste, pero las raíces son las raíces y cada uno tiene las suyas, y es el mismo vínculo que los hijos tienen con sus madres. La riqueza de España está en sus distintas realidades, y el que no lo quiera ver o entender tiene un problema. Nuestro país es complejo, como lo es la historia que compartimos con Europa.

Identidades y estatutos de autonomía, que, como el de Galicia, quedaron interrumpidos a raíz de la Guerra Civil y posterior dictadura, que supuso el exilio de muchos gallegos y españoles, con sus distintas raíces y realidades, que muchos quieren ignorar, imponiendo la suya.