Es una auténtica contradicción que en la fachada del Instituto Valle Inclán figuren dos carteles anunciando el 75 cabodano de Castelao, mientras que la bandera gallega está desgajada, al igual que el resto de las enseñas.
¿Qué hace el director de esta institución, que después de una flamante inauguración del edificio educativo por parte del presidente de la Xunta, mantiene las banderas en la fachada del citado instituto en un estado lamentable, cuando las mismas están deterioradas desde hace ya mucho tiempo?
Cuando, por dejadez o desinterés, no se quieren respetar los símbolos, los principios y valores que quiso transmitir Castelao —costándole un exilio en Buenos Aires, y cuya silueta luce en la entrada de la institución educativa—, estos quedan, al final, amputados.
Sería bueno preguntarle a Castelao qué pensaría viendo la enseña gallega en tan lamentable estado, al igual que el resto de banderas, y con la cual fue enterrado en el Panteón de Gallegos Ilustres. Me imagino que el director del Valle Inclán se fijaría en cómo están las enseñas de la Diputación de Pontevedra, edificio que le debe quedar muy lejos.
Me encanta, dicho con sorna, ver la entrada principal de esta institución de enseñanza con los dos carteles de Castelao y la bandera gallega deteriorada, que él tanto defendió desde posiciones nacionalistas. Está claro que en estos detalles no somos nada sofisticados, y que, por desgracia, a veces nos identifica como pueblo.
Durante el proceso autonómico se luchó en la calle por tener órganos de autogobierno propios, con sus respectivos símbolos, los cuales figuran en el Estatuto de Galicia, como para que ahora no se respeten por parte de una institución histórica, que además lleva el nombre de otro gran intelectual gallego, como Valle Inclán.
Hablamos, además, de una zona céntrica y turística, como la alameda. Cuando sencillamente se pasa de todo por parte del responsable o responsables de la citada institución, se cae en la zafiedad y en la simpleza, al no cuidar los detalles y símbolos que nos representan a todos los gallegos, y también a Castelao, del cual presumen tanto en la fachada del centro de enseñanza —nunca mejor dicho— y máxime en su 75 cabodano.

¿Se quiere conmemorar el citado aniversario de esta manera? Es para hacérselo ver.
Los docentes de esta institución son los primeros en dar ejemplo; los responsables son ellos, empezando por cuidar todos los símbolos que nos identifican como pueblo.