Cuento de verano

23 de julio 2025

En una estancia apartada a la que se accede por una puerta trasera situada en la esquina más alejada de la principal, se desarrollaba una reunión discreta a primerísima hora de la mañana. Amanecía en el verano madrileño y no estaban aún en sus puestos los funcionarios de la Casa. Participan tres personajes, cada uno adscrito a determinados organismos del Estado, organismos de una posición secundaria pero de plena capacidad operativa. El participante que convoca era el organizador de la espléndida aparición de las navajas y la navajita plateá cuando las elecciones, un culmen de nuestra democracia en el primer mundo:

- Tal como se nos ha pedido este es el informe. Recopilamos a todo el mundo que pinta algo en cada ciudad. No son muchos, en total hay unos 120 o 125 grupos, si podemos llamarlos así. Están medianamente formados, y estirando mucho el chicle llegamos a unos 1.000 tipos. Estos son. De ellos, al 50% más o menos los tutelamos.

- Ok. Vale. ¿Qué tenemos que hacer con todo esto?

- Pues varias cosas, dice el Taramundi. Se trata de que todos estos mindundis del informe que traes aquí eh, estos marginales, estos fachas, pasen a primera línea. ¡A primera línea joder! Tienen que ocupar los titulares a la voz de ya. Para eso tú le envías a los editores este dossier ¡ya sabes el canal que tenemos abierto! Y tú estate muy atento. Estamos con la secreta de los moros y están a punto de darnos solución. ¡Muy atento! Tan pronto tengamos hecho el asunto toda esta mierda enterrará al Cerdán, al Koldo y a la madre que los parió. Tiraremos de la cuerda por tierra, mar y aire. Los telediarios y los programas rugirán a tope con fachas y neonazis. Con la morería no, ésa desaparece del lugar, ya lo veréis. ¡Todo esto tiene que enterrar la basura! Dice el tipo de las encuestas que están abandonando el barco la leche de gente. Tenemos el foco puesto desde arriba del todo. Así que... ¡echando leches!

Esto es una mentira, claro está. Pero que suceda esto en España no es imposible. Solamente es improbable. La degradación institucional sobrevuela encima de nuestras cabezas y lo prueba tanto la corrupción a todos los niveles como la intervención sectaria y partidaria en las instituciones que deberían ser independientes del poder político, las más altas instituciones de la Nación. Que aparezca hoy el asunto de aquel nefando ministro de Hacienda con el PP, después de años, no deja de ser una aparición desde la nada en el momento oportuno. Pero... ¿en qué momento procesal estaba ése sumario? ¿,Cómo se tardó tal cantidad de tiempo en sacarlo a la luz? ¿Se supone entonces que las instancias judiciales iban a dejar morir el asunto? La burocracia política lo controla todo a su antojo. Mientras, los ciudadanos españoles hemos ido bajando del peldaño europeo para tomar formato sudamericano. En ello estamos.