De significado muy diferente para los Unos, para los Otros y para los Demás. Pero sobre esa piedra edifican su iglesia los dos primeros de la lista. El asunto es, realmente, un asunto explosivo por muchos conceptos. En primer lugar y desde la mirada ignorante de un ciudadano particular, la administración pública española una vez más gestiona con una empanada brutal. Mientras la política de inmigración de España la lleva el Estado y vela o debe velar por las fronteras y la legalidad de la ciudadanía que accede al país, los ayuntamientos -administración pública- empadronan a inmigrantes que han entrado ilegalmente, quedando además obligados a otorgar derechos de Educación, Sanidad y a facilitar ayudas sociales.
Por otro lado, la sociedad española tiene... ¡no se sabe Yoli! entre tres y cuatro millones de parados. En conserva. El índice de actividad de la población activa es de las más bajas de la UE y la sostenibilidad de las pensiones y de las cuentas públicas de España pasan exactamente por el incremento de la base de trabajadores activos -españoles que hoy no trabajan pero que deben estar en el mercado laboral como activos, para lo que deben eliminarse sopas mínimas-, pasa por elevar su cualificación profesional para aumentar el nivel de los salarios reales de forma significativa, y pasa por el incremento de la productividad que debe llevarse a cabo una vez queden desmontadas las antieconómicas -para la empresa, para el empresario, para el trabajador y para la recaudación pública- intervenciones del socialcomunismo pop, ese fuciño. Con un nivel de paro así -con sus altos y sus bajos llega hasta hoy desde el final de la dictadura franquista en la década del 70': más de medio siglo manteniendo una estructura de costes en el mercado laboral que permiten tal hazaña del socialismo de todos los partidos-, pues con un nivel de parados de este calibre sería lo más sensato tanto establecer una política general de Estado de restricción general de la inmigración como de búsqueda activa de trabajadores cualificados. Una entidad creo que dependiente de la Asociación de Empresarios de Galicia ha establecido un mecanismo por el que contrata trabajadores en países de Hispanoamérica, Perú en este caso, con una tradición en el sector pesquero y naval muy importante, de tal manera que las empresas con falta de mano de obra preparada y con imposibilidad de encontrar recambios para los profesionales que se jubilan, hoy están cubriendo plantillas de forma óptima. Si trasladamos esta fórmula a toda España nos encontraríamos con la carta a los Reyes Magos de la inmigración.
Pero lo que nos encontramos es un desastre. En toda la UE las manifestaciones sociales, políticas y económicas de la inmigración ilegal van elevando la ola de Nazaret hasta que rompa en los arenales de las elecciones, que ya viene rompiendo, y en los elevados niveles de colesterol en sangre de las sociedades democráticas europeas: guetos, pobreza, marginalidad, delincuencia, o peor aún, miles de ataques con arma blanca en Alemania que forman la punta del iceberg en la que se manifiesta la falta total de convivencia -por no hablar de las decenas de atentados impresionantes contra la población civil-, la animadversión de la población, la ira contra la casta política por la situación inaguantable que se ven obligados a soportar, ellos, no la casta.
Otra cosa son los ideólogos que, como lapas, se pegan al asunto con un pútrido fin y no precisamente para aportar soluciones: dedicados a alimentar sectariamente a su grey con argumentos llenos de estacas que, cual ganado estabulado, unas las clavan alrededor del asunto, no se les vaya a ir fuera de su control pues en ello les va la vida, y otras las muestran para que los incautos se las apropien y carguen contra los absolutamente despreciados en términos que buscan su desaparición ¿física?: ultraderecha, neonazis, dedicados a la caza del inmigrante desplazados en autobuses...etc, una retahíla sectaria, ideológica. Irreal. Pero en ello les va la vida, su vida política, aquello que realmente les importa ya que la inmigración es un instrumento de combate más a utilizar hasta la náusea para el logro de sus fines políticos, no para resolver o ayudar a resolver los problemas que acarrea la inmigración: ya que no somos capaces de gestionar nada, pero nada, lancemos basura tóxica al aire, alguno caerá, seguro. Por primera y única vez he visto el otro día un programa de la Sexta: muy bien por la cámara que meten en Torre Pacheco, pero no aguanté mucho y enseguida eliminé el sonido, no entrevistaban a ningún manifestante para saber si venían de Madrid y comprobar así si los mandaba Ayuso. Lo que había allí no eran neonazis desplazados en autobuses convocados por las redes ni nada por el estilo. Los que habitualmente estarían en la barra del pub a las 3 de la mañana estaban allí para demostrar su hombría y defensa de su villorrio, eran cuatro: no creo que pasaran de 20 ó 30 personas, del pueblo, de Torre Pacheco, hablaban con la policía local como conocidos. Esas eran las hordas neonazis que tanto necesitan encontrar estos palurdos de la tv. Para un pueblo de cuarenta mil habitantes que se dedicaba a tomar el aire a la fresca en sus balcones. Con grandísima indignación desde luego pero estaban en su casa y dejando el albero para los supermanes del pueblo. Ninguno fue entrevistado. En el gueto marroquí estaban los jóvenes con sus petardos, algún incendio de los contenedores, carreras, botellazos y un corte a navaja para rebanar el cuello. Ninguno trabajaba al día siguiente. Guardia Civil por las calles y fin.
El problemón de la inmigración sigue intacto.