Después de un feixe de cortinas de humo, de maniobras de distracción, de tapaderas, de señuelos varios y de la propia venta de humo, cogen, agarran, van y sueltan a la zorra a cuidar gallinas: acusación pública sin defensa ni juicio público, sin legislativo, sin judicial, escapando de la separación de poderes... aplicando la censura. Censura: el baremo del odio lo determina el Nepote, decide qué y quién.
Después de coros y danzas diversos cuando tantos párrocos nos han predicado de la agenda global, del clima -por cierto, ¿dónde está Al Gore y dónde las predicciones de Al Gore?-, del antisemitismo, del colapso eléctrico, del pasodoble ¡China, qué grande eres!, de la sacra ideología del feminismo, de la cultura barracuda, del bono cultural con ticket para mamarse... tanto que fueron moviendo el pladur del muro por secciones y a conveniencia, toca ahora otra línea de negocio que entronca con 1984, una tesis sobre la industria de la propaganda y la mentira.
Primer capítulo de la Farsa Nepote: bajaron al campus de la universidad de navarra cientos de radicales, uniformados, ropa deportiva negra, sudaderas con capucha y cubrebocas: comenzaron a lanzar petardos mientras coreaban consignas. Atacaron al periodista con botellas, piedras y patadas, estuvo a punto de perder un ojo. Unos minutos después atacaron a un universitario: heridas de gravedad con golpes en el rostro y le rompieron varios dientes. ¿Cuándo sucedió esto? El otro día, Nepote, el otro día. Recuerdo a Cristina Cifuentes que avanza por la calle y a su alrededor una marabunta de mastuerzos rodeándola y lanzándole improperios ¡hija de puta! ¡zorra! Se suceden los insultos, los empujones y los escupitajos mientras crece la tensión: consigue llegar a un establecimiento. ¿Qué cuando sucedió esto? El otro día, Nepote.
El segundo capítulo es el de polarizar: dícese del que suelta discursos sectarios, separando a la ciudadanía mediante un muro entre españoles para que una parte se conviertan en apestados. Y luego los acusa, rebaja continuamente su calidad democrática mientras sus pezuñas ocupan el espacio libre de las instituciones libres. Cualquier conferenciante que no comulgue con ruedas de molino no se le deja hablar, porque así lo deciden unos cuantos fascistas de izquierda. Escraches a mujeres delante de sus hijos que dice un aparatchik que son jarabe democrático: esa permanente saña de la izquierda, el nacionalismo y la extrema izquierda con fines políticos. Unidos Odiáis, podéis ponerle el nombre, montando nuevamente otro chiringuito para señalar ovejas negras, asunto sectario, cínico y farsante. ¿Para qué sirve el chiringo? Para atacar libertades individuales. Autolegislación para seguir despeñando la democracia, el parlamento y las instituciones, para encontrar la dictadura perfecta contra la libertad, la ley, la propiedad, la vida. Todo lo que no obedece.
Último capítulo de la Farsa Nepote: ETA. Bildu: se huele el odio desde lejos.
Corolario de la Farsa Nepote. Desde el minuto uno hozando en las mascarillas, en hidrocarburos, en las concesiones, en Navarra, en Baleares, en Canarias, en las sentencias de los ERE, en los jueces de los ERE, en Acciona, en la SEPI, en Air Europa, en República Dominicana, en Transportes, en Renfe, en Adamuz, en el barranco del Poyo, en la obra pública, en las cuentas del psoe, en Venezuela, en Plus Ultra... Este es el hodio, Nepote. Otros grandes impostores como fueron los del régimen izquierdista del peronismo, que no solo empobrecieron a toda la nación sino que la administración pública fue esquilmada mediante sobornos, sobreprecios en obra pública, enriquecimientos ilícitos... ¿qué es lo que hizo esa izquierda peronista? Creó una herramienta para medir el odio que la llamaron Nodio: perseguía la desinformación y las estrategias de noticias maliciosas.
Conclusiones finales de la Farsa Nepote: el otro día Chipre nos había adelantado en la renta per cápita de nuestro Estado del Bienestar. Hoy nos pasa Polonia. Y seguimos para bingo.