Igualdad; ¿con o sin barreras?

30 de marzo 2014
Actualizada: 18 de junio 2024

Hace unos días, salía publicada una noticia en la que se contaba como una persona utilizaba una plaza destinada a personas con movilidad reducida para aparcar su coche e irse a trabajar; su centro de trabajo quedaba justo al lado de dicha plaza; y esto sucedía aquí, en Pontevedra.

No es la primera vez que saltan noticias de este tipo; bien sea por aparcar para ir a trabajar, por un uso indebido de las tarjetas, etcétera. ¿Se han parado a pensar que si esas plazas están ahí es por algo?

Tal vez sea poco común ver a una persona con movilidad reducida conducir; con su propio coche; pero los hay, y no tienen por qué buscarse otra plaza o complicarse la vida en otras que para ellos son de más difícil acceso que pudiendo ocupar en sus propias plazas.

A veces, prestamos poca atención a este tipo de personas, que sufren algún tipo de discapacidad y nos olvidamos de que cuentan con los mismos derechos que todos los demás.

Ya no hablemos sólo de plazas de aparcamiento; hablemos del entorno que los rodea en general; en la hostelería por ejemplo, son muchas las cafeterías o restaurantes que a día de hoy no cuentan con espacios apropiados (puertas, escaleras, WC, pasillos⿦), en la propia calle, cuantas veces nos encontramos con lugares en los que solo hay escaleras para su acceso, sin rampa o alguna entrada que permita el paso a toda persona (ya porque se mueva en silla de ruedas, sea invidente, etc.).

No hace falta siquiera pensar en este tipo de personas; sin ir más lejos podemos comprobar cómo no todos nuestros mayores pueden moverse con la misma agilidad que una persona más joven, o aquel que por alguna causa haya tenido un accidente y tenga que usar una silla de ruedas o muletas⿦ ¿qué van a hacer?, ¿quedarse en casa, ya que ni por su ciudad pueden moverse o desenvolverse?

La igualdad y los derechos son para todos por igual. Si queremos una vida cómoda, con facilidades, debemos ofrecérsela o todos los que nos rodean, y no solo cuándo y cómo nos conviene.

La falta de tolerancia y comprensión que nos lleva muchas veces a pensar solo en nosotros mismos afecta a los demás y de manera muy directa.

Y si presumimos de Ciudad Sin Barreras; hagamos del dicho un hecho y contribuyamos a ello. Para eso tenemos que comportarnos de manera correcta tanto nosotros intentando no invadir lo que necesitan otros, como los más altos cargos de nuestras administraciones, ofreciendo a los que no pueden desenvolverse con tanta facilidad un espacio, como dicen, SIN BARRERAS.