En una página sobre "Salud y bienestar" encontré hace poco tiempo un excelente artículo de Jessica Monzo acerca de las lesiones vinculadas al sexo anal. En el artículo, la Doctora Paula Vela comentaba su experiencia como consultora sobre "Salud y sexo anal" en el Hospital de Badalona Germans Trias y Pujol. Hablando, lógicamente, desde el punto de vista profesional como de cualquier otra patología. Refiriéndose a las consecuencias anatómicas y psicológicas de las prácticas sexuales que dan lugar a las referidas lesiones.
La homosexualidad dejó de ser delito en España el 26 de diciembre de 1978, aunque las personas LGBT continuaron siendo objeto de escándelo público hasta 1995. La Asociación Americana de Psiquiatría (A.P. A.) dejó de considerar a la homosexualidad como enfermedad en 1973. La Organización Mundial de la Salud se retrasó en hacer la misma valoración hasta 1990. Es más, por realizarse "escalonadamente" la actividad sexual consentida entre personas del mismo sexo es legal – en todo E.E.U.U. – en junio del 2003. Por entonces el 85 por ciento de los estadounidenses se identificaba como heterosexual.
En los años 60 la "Revolución sexual" supuso un cambio profundo en las actitudes y prácticas sexuales. Floreció en el contexto de los movimientos culturales y sexuales de la época y abogó por la liberación sexual más allá de la reproducción. Y fuera del matrimonio. Desvinculando el sexo de la reproducción se reafirmaba como fuente de placer. La aparición de la píldora anticonceptiva influyó en ello, de manera muy importante. Fue también un tiempo de aparición, o al menos de incremento, de los movimientos feministas y de su desafío al patriarcado tradicional. El movimiento hippie reivindicó no sólo la no violencia (oposición a la guerra de Vietnam), el pacifismo, sino también mostrarse contrarios al capitalismo y a los valores tradicionales y, desde luego, a la imposición de prácticas religiosas. El rock, Elvis, R. Stones, Beatles etc. contribuyeron de manera decisiva acercando a la juventud una nueva manera de entender la música.
Todo este movimiento, esta revolución, en hábitos, costumbres, gustos musicales etc. no tardó en extenderse por el continente europeo y buena parte del mundo. El mayo francés de 1968 fue capital en este aspecto. Nacido en la Universidad, se unió a él pronto el mundo sindical, con huelgas importantes. Aquella revolución duró en alta intensidad poco más de un mes. Los partidos de izquierdas dieron pasos atrás y la dimisión del General De Gaulle, y más tarde, una convocatoria electoral, acabarían por diluir aquella esperanza. Quedaron hermosos eslóganes: "Haz el amor y no la guerra", "Prohibido prohibir", "Pidamos lo imposible" "Debajo del pavés está la playa" etc.
Las figuras de Sartre y Simone de Beauvoir tuvieron destacada presencia en estos movimientos. No fueron espectadores. Jean Paul incluso se unió a los estudiantes y participó en asambleas en la Sorbona, ajeno a las – tan frecuentes en la historia – figuras intelectuales observadores pasivos. Beauvoir, aunque había escrito "El segundo sexo" tiempo antes, impactó resaltando el feminismo como construcción social y, por lo tanto, la opresión femenina como consecuencia de estructuras sociales históricas.
De aquellos hechos, de aquellos movimientos, queda menos de lo que sería de esperar. La sociedad – nuestra sociedad occidental – ha cambiado mucho.
Es bastante evidente que la sociedad en lo referente a la libertad sexual, relaciones personales, concepción de la familia… se ha transformado, desde ese inicio hace sesenta años, de manera muy importante. Pensemos que no sólo como consecuencia de ópticas de los movimientos de izquierda tradicionales. No podemos olvidar que, durante algún tiempo, los partidos comunistas expulsaban de sus organizaciones a los homosexuales. Marx no trató apenas el tema y Engels la relacionaba con la pederastia de la Grecia antigua pero a partir de mediados de los años 30 – a pesar de que el PCUS al abolir el zarismo había aprobado el divorcio, el aborto y la homosexualidad – se la consideró un delito. Durante buena parte del Maoismo se les tachaba de enfermos mentales. Los partidos comunistas occidentales expulsaron a intelectuales de la talla de Pasolini o Gil de Biedma. No podemos olvidar tampoco en Cuba el caso de Reinaldo Arenas. El Che Guevara no consideraba la homosexualidad aceptable en el sistema socialista. Y Fidel Castro tardó tiempo en dejar de castigar lo que él llamaba una degeneración.
De cualquier manera sorprende que muchos jóvenes de hoy, educados y formados en la libertad sexual originada hace décadas, con el cuestionamiento del matrimonio y con la escasa asistencia a misas u otros acontecimientos religiosos, se muestren decididos partidarios de la fiesta que ello genera : trajes, comilonas, juergas ... La distracción, la apariencia, la competitividad con sus amigos o amigas etc. puede más que las convicciones (si no las han perdido…).
Algo que empezó cuestionando de manera muy importante a la sociedad – la libertad sexual en este caso – la sociedad lo ha integrado. No pasa sólo en este terreno. La cultura en general se ha desprovisto de lo que era esencial a ella: la crítica, el cuestionamiento, la reflexión. Es preocupante que parte de la juventud que ha incorporado con naturalidad cambios que en el último medio siglo ha promovido la izquierda: igualdad entre los sexos, revolución sexual, superación de prohibiciones y represión de los "diferentes" etc. hoy , en el porcentaje preocupante que marcan las encuestas se incline a votar partidos de extrema derecha.
El tema es difícil de abarcar en un espacio reducido y quizás, para acabar, después de haber empezado hablando de una clínica sexual que sería inconcebible hace poco tiempo y de reconocer que el "me too sexual" planteó públicamente la cuestión del coito, no está de más evocar a Platón que estaba convencido que la "fusión" de dos cuerpos era imposible o a otro importante filósofo: Lucrecio, que también pensaba que la fusión sexual no puede ser alcanzada. Kant, mucho tiempo después, decía que en el acto sexual el hombre y la mujer usan algunas partes del cuerpo del otro.
Sería interesante hablar del mundo del cine en referencia al sexo: "El último tango en París", "La grande Bouffe" etc. Pero para concluir voy a citar al psiquiatra y profesor Fernando Colina que dice "Podemos distinguir en el seno de este presente histórico, cinco niveles diferenciales: sexo, asignación de género, identidad de género, orientación sexual y expresión de género.