10 de septiembre 2025

La vida está llena de sinsabores. "Sinsudores", decía un personaje de La que se avecina, que era una serie tipo Mortadelo y Filemón, pero con Mortadelo y Filemón puestísimos de crack. En fin. Sinsudores o sinsabores, lo primero que habría que plantearse es por qué exigimos que la vida sepa a algo. Uno más bien diría que la vida va de ir tirando para adelante y por el camino irse preguntando sobre lo que venga después. Pero no nos vamos a poner profundos ahora porque la línea la marcan Mortadelo y Filemón. Pedir que la vida tenga un sabor o sabores determinados es como decir que Sevilla tiene un color especial: una frase que queda bonita como eslogan o como zanahoria al final de un cordel que a su vez está colgando de un palo. Como la frase de que si la vida te da limones, ponte a hacer limonada. No se me ocurre cosa más imbécil, porque hay que ser imbécil para no darse cuenta de que ese es el mejor destino de los limones, te los dé la vida o una vecina del pueblo. Aprovecho para comentar que la limonada fue lo primero que hice en una Thermomix. Y lo último. Perdón por la manía de divagar. Estábamos con que no hay por qué pretender chupar la vida como si fuese un limón, o un polo de distintos sabores. Es más, va a ser ella la que nos chupe a nosotros: la juventud, la ingenuidad, el optimismo, la salud… y esto no es ser pesimista, sino republicano. Digo, realista. Cuando no te esperas demasiado de las cosas los batacazos son más llevaderos. A la vida hay que venir llorado, no me pregunten cómo se hace eso. Uno de los argumentos más instintivos y perralleiros que tengo para confiar en una vida después de esta se basa en un simple vistazo alrededor. Es imposible que, con el potencial que hay para hacer las cosas bien, la hayamos cagado tanto, durante tanto tiempo y ya no haya vuelta atrás. Ya dije antes que no era pesimista. Pero de ahí a ir piando por sabores… prefiero que la vida sea desaborida antes que injusta, mezquina o atroz. Y a ratos es todo eso, todo junto.

Esto es todo cuanto tenía que decir al respecto y ya lo he dicho. Si, un suponer, este artículo le sabe a poco, o incluso si no le sabe a nada, lo dicho: la vida está llena de sinsabores.