Socialismo o prosperidad

01 de octubre 2025

Socialismo o barbarie viene desde el Pleistoceno, lo leías en Castoriadis o en el espartaquismo de Rosa Luxemburgo. ¿Qué es la barbarie? ¿Tú me lo preguntas siglo veintiuno? Barbarie, como hace 200 años, como hace 100 y como hace 50 es el capitalismo, la sociedad libre y próspera. Pero al otro lado no avanzamos nada, tenemos la misma respuesta que cuando Rousseau o Marx embarazaban y entregaban en la inclusa a sus vástagos, orígenes extraordinarios de su calidad moral: haz lo que digo, pero no lo que hago. La condena a la sociedad libre y próspera que era considerada barbarie por toda aquella inmensa máquina de mentir tan densamente poblada del siglo XX y que hoy tan vivaracha se nos muestra. Vivaracha la máquina de mentir, digo. Todo para que la iglesia marxista-socialdemócrata embarrada en el cinismo posmoderno mantenga su pecado original, su salvación y su condena. O el socialismo o el mal. ¡Qué risa! La plusvalía, la lucha de clases, la igualdad... ¡el paraíso! Esta cochambre intelectual y práctica circula por las sociedades democráticas vestidas de oropel pronunciadas en telediarios, afirmadas en tertulias o comentadas en la barra del bar inundando y poblando el ambiente con la mentalidad más arcaica. Más atrasada, más retrógrada.

Tenemos al expresidente francés Bayrou como único mandatario occidental que se ha dirigido a sus ciudadanos apelando a su madurez. No lo ha hecho nunca nadie. Todo su discurso final es absolutamente certero. Certero desde cualquier punto de vista posible, sin anteojos. Comenzaba diciendo que Francia lleva 51 años sin tener un presupuesto equilibrado... las deudas se acumulan. Cada año gastamos más de lo que producimos. Bayrou echa una mirada atrás y ve que lo que en su día fueron asuntos que requerían atención, hoy se han convertido no solo en problemas urgentes, sino que tienen la capacidad de hacer muchísimo daño a la ciudadanía: ... ustedes tienen el poder de derrocar al Gobierno, pero no tienen el poder de borrar la realidad. La realidad seguirá siendo inexorable. El gasto seguirá aumentando, y la carga de la deuda, ya insoportable, se volverá más pesada y más cara. Terminaba el párrafo con un aviso tremebundo: Se está gestando un caos total para Francia... si queremos salvar el barco en el que viajamos, y en el que viajan nuestros hijos, debemos actuar sin demora. Antes había dedicado un tiempo a las propuestas alternativas que presentaban los partidos de la oposición, el Partido Socialista en concreto: Invito a quienes aman a Francia y a quienes son patriotas, a quienes no escucharon las conclusiones del último congreso socialista en Blois, a que lo analicen con detenimiento: son 50.000 millones más en impuestos, gasto público, abolición de la reforma de las pensiones... Es todo lo que no queremos y eso hundiría Francia. ¡La izquierda francesa es una de las más arcaicas de Europa!

Bayrou había planteado diversas medidas que llevaban incluidas más de dos dedos de frente. Anunció recortes de gasto estimados en 43.800 millones de euros para rebajar la deuda pública y reducir el déficit del 5,8% al 4,6%. Congelación de pensiones y de prestaciones sociales, despido de funcionarios, recortes sanitarios y la medida más impopular de todas: la supresión de dos días festivos (el Lunes de Pascua y el Día de la Victoria) en aras de la productividad.

¿Francia, a donde se dirige? A la Grecia de Tsipras y Varufaquis. ¿Y nosotros? Nosotros seguimos el camino de Francia.

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