Tres aeropuertos incompatibles

09 de abril 2026

Entiendo que, desde una posición netamente política y populista, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, defienda el aeropuerto de Peinador, pero, por tamaño, las cifras no le acompañan. Él lo sabe, es inteligente, pero, de cara a su parroquia, tiene que hacer todo lo contrario de lo que los datos desmienten una y otra vez en su enérgica defensa de un aeropuerto que tiene que situarse geográficamente, a nivel de viabilidad, en Galicia y no solo en la ciudad de Vigo.

La realidad de la demanda de los tres aeropuertos gallegos es la de una comunidad con unos flujos importantes de pasajeros y de turistas en aumento, pero, a la vez, estacionales en épocas de temporada alta, lo que conlleva potenciar una macroinfraestructura, como es el aeropuerto de Santiago, que debe ser, por lógica y no por centralismo, la terminal principal de Galicia.

Desde un punto de vista localista, se entiende la postura del alcalde olívico, pero, con cifras en la mano, su legítima defensa viguesa no beneficia en nada al conjunto de Galicia. Se construyó una gran infraestructura en Santiago como aeropuerto central de la comunidad autónoma, con una inversión de 230 millones de euros.

Las otras dos terminales, Alvedro y Peinador, no deberían operar de forma estacional, condicionadas por un zigzag crónico en el volumen de pasajeros, ni en función de las ayudas de la administración pública, ya que ello supondría cuestionar la viabilidad de ambas instalaciones aeroportuarias, por mucho que las defiendan sus alcaldes con intereses partidistas y no con datos técnicos en la mano.

Las dos instalaciones citadas deberían operar bajo una demanda de tráfico aéreo realista y sin competir con el aeropuerto central de la comunidad, en Santiago. La especialización de las terminales de A Coruña y de Vigo supone entender la demanda aeroportuaria actual del conjunto de la región gallega, pequeña para tres terminales de pasajeros, a pesar del importante incremento de turistas en el caso de las Rías Baixas, que llegan a nuestra tierra a través de otras vías de comunicación, como las autovías, los cruceros turísticos o el AVE, por el que está apostando de forma considerable la Administración del Estado.

Tres ciudades, tres aeropuertos, tres universidades y tres localismos que en nada benefician al conjunto de Galicia por no plantearse todo ello, desde sus inicios, con informes técnicos serios, en los que los alcaldes son un obstáculo, utilizando un dinero público que es de todos los gallegos para unos aeródromos donde solo uno debe ser la terminal principal de pasajeros, y los otros dos, especializados y complementarios entre sí, según dictaminan los expertos, los organismos competentes y Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), con la previsión por parte de esta entidad pública de invertir, en el periodo 2027-2031, unos 200 millones de euros en las tres infraestructuras gallegas.

Sirva de ejemplo, pero a la inversa, que la ciudad de Pontevedra terminó comprendiendo, con el tiempo, la descentralización administrativa provincial hacia la ciudad de Vigo para acercarla al administrado, ya que había una demanda, sin perjuicio para la capital provincial, aunque esto ya daría para otro artículo.

Lo que no se puede es forzar la viabilidad de dos terminales a costa del aeropuerto de Lavacolla/Rosalía de Castro, después de la inversión millonaria que en su día se realizó en el mismo, con el fin de que este sea la terminal principal de Galicia, como siempre lo fue.

Según datos publicados, los tres aeropuertos gallegos cerrarían el año 2024 con casi 6 millones de pasajeros, siendo el que más crece el aeropuerto de Lavacolla/Rosalía de Castro, según datos publicados por El Economista, mientras que el aeropuerto de Oporto (Sá Carneiro) superaría en el mismo año los 16 millones, siendo más del doble que las tres terminales gallegas juntas. Se añade que la citada ciudad es el núcleo industrial y económico del norte de Portugal, lo que deja muy claro que la actual política aeroportuaria solo está favoreciendo a la terminal lusa, que es la que tiene más tráfico aéreo del noroeste peninsular.

Paradójicamente, quizá esa sería la solución actual, que solo cambiará algo cuando acaben los localismos de los tres regidores, que no pintan nada cuando se trata de hablar de la viabilidad de unas infraestructuras en las que AENA, los organismos competentes estatales y los técnicos tienen la última palabra, explicando a la ciudadanía, de manera pedagógica, técnica y clara, que la actual división en tres terminales en lo que respecta al tráfico aéreo de pasajeros ni es competitiva ni viable.

En la especialización está la posible solución. Según esta última afirmación, en Galicia todo el mundo sería localista, menos, como es lógico, Abel Caballero.