La firma de Cristóbal Colón: el anagrama no interpretado

La firma de Cristóbal Colón fue sometida a numerosas interpretaciones años después de la muerte del explorador, revisando diferentes documentos para decodificarla

Anagrama de la firma de Cristóbal Colón Asociación Cultural Celso García de la Riega

Aunque numerosos investigadores han intentado descifrarlo, su sentido último permaneció en el hermetismo, pues el propio almirante nunca dejó una explicación al respecto.
La primera vez que Colón utilizó este diseño fue a su regreso del primer viaje, en marzo de 1493. Inmediatamente después de desembarcar, en los libramientos de pago realizados a favor de miembros de su tripulación —como Rodrigo Vizcaíno o Diego Rodríguez—, Colón ya comenzó a firmar como «Xpõ FERENS». No obstante, el diseño complejo de las siete letras dispuestas en forma de triángulo se vuelve sistemático en su correspondencia una vez que se establece en la Península para organizar el segundo viaje.

Se conservan misivas dirigidas a los Reyes Católicos y a funcionarios como el escribano de ración Luis de Santángel donde, al concluir el texto, estampa este diseño. El hecho de que su uso coincida precisamente con el éxito del primer viaje es fundamental; desde mi punto de vista, aporta la clave para una interpretación más terrenal y lógica, alejada de la lectura exclusivamente mesiánica que tradicionalmente se le ha otorgado al anagrama.

Comencemos por un poco de historia, el anagrama y su importancia apareció por primera vez en el Mayorazgo de 1498, dado a conocer en los pleitos de sucesión en 1578, es decir, después 72 años muerto Colón. Hasta entonces nadie conocía la existencia de este Mayorazgo, lo cual lo hace muy sospechoso. En dicho Mayorazgo, hay una parte dedicada a la firma que dice: «Y después de aver heredado y estado en posesión d´ello, firme de mi firma la cual agora acostumbro, que es una .X. con una .S. encima y una .M. con una .A. romana encima, y encima d´ella una .S. y después una .Y. greca con una .S. encima con sus rayas y bírgulas como agora hago y se parecerá por mis firmas, de las cuales se hallarán y por esta parecerá. Y no escribir´sino “El Almirante”, puesto que otros títulos el Rey le diesse o ganase, y esto se entiende en la firma y no en su ditado, que podrá escribir con todos sus títulos como le plugiere, solamente en la firma escripta “Almirante”».

A considerar,

Improvisación legal: Colón apenas llevaba 5 años usando esa firma. Es extraño que la convirtiera en una ley inamovible para toda su eternidad familiar en un documento tan temprano, especialmente cuando sus hijos aún eran jóvenes y el sistema de administración de las Indias estaba en pleno caos.

La descripción invertida: El texto de 1578 describe la firma de una forma que no encaja con la mística de 1493. En 1493, Colón estaba en pleno "éxtasis" por el descubrimiento; si hubiera dictado el orden de la firma, habría empezado por las eses superiores (el ámbito divino) y no por la descripción técnica "de abajo hacia arriba" que parece más propia de alguien que está copiando un dibujo.

Inexistencia en el "Libro Copiador": En el Libro Copiador de Cristóbal Colón (que contiene borradores de sus cartas), las firmas no siempre siguen el patrón del mayorazgo, lo que demuestra que para el propio Colón era una firma personal y no una "obligación de marca" familiar.

Resulta llamativo que, si el anagrama era tan crucial para el Almirante como para imponerlo por testamento a todos sus sucesores, no existiera rastro de tal obligación en los Mayorazgos de 1502 y 1506. Incluso en la abundante correspondencia con su hijo Diego, Colón omite cualquier instrucción al respecto. En sus cartas privadas trata asuntos financieros, pleitos, salud o intrigas de la Corte y, aunque emplea el anagrama para cerrar sus misivas, nunca insta a su hijo a imitarlo. Para Colón, la firma parece ser una marca de identidad única y personal, no un sello dinástico.

Esta falta de menciones refuerza la tesis de que las cláusulas sobre la firma en el documento de 1498 son un añadido artificial. Es probable que el falsificador, al observar que el Almirante firmaba sistemáticamente de ese modo, pensara: "Si incluyo la obligatoriedad de esta firma en el contrato, la pieza parecerá más auténtica y vinculará a los herederos con la voluntad expresa del Almirante". Hoy en día, existe un consenso casi generalizado de que el Mayorazgo de 1498 es una fabricación basada, posiblemente, en el desaparecido documento de 1502.

Las interpretaciones del anagrama siguen siendo múltiples y variadas, abarcando desde lecturas criptojudías o cristianas hasta aquellas que intentan vincularlo con el supuesto origen noble de Cristóbal Colón.
Fuera de estas explicaciones está la dada por Armando Álvarez Pedros en su biografía sobre Cristóbal Colón y es la siguiente:
.S. equivale a Señor; tratamiento de Almirante.
.S. .A. .S. equivale a Su Alta Señoría; tratamiento de Virrey.
X M Y equivale a Excelente, Magnífico, Ilustre; tratamiento de Gobernadores, Capitanes Generales y Miembros del Consejo.

Colón hasta 1502, siempre firmó con el anagrama y debajo Almirante, pero algo cambió en 1502 y la firma que utilizó desde entonces es el anagrama con Xpõ FERENS. Esta fórmula también estuvo sujeta a interpretaciones, todos los que interpretaron el anagrama de forma religiosa también interpretaron el Xpõ FERENS en el mismo sentido, salvo los que interpretaron como el árbol genealógico de la otra teoría gallega Madruga-Colón. La segunda parte de la firma, la interpretación desde el punto de vista religioso, sería que Xpõ era Cristo en griego, FERENS es latín, dativo. Con lo cual tenemos una expresión en la que se emplea griego y latín a la vez, la traducción sería «El que lleva o porta para Cristo», como queriendo decir que él era el elegido de Dios y portador del mensaje del Evangelio, que tenía que extender por las Indias. Pero todos cometen un error, a sabiendas, y es que Cristo en griego se escribe «Xp» y en latín «Xs», esto lo sabían todos y la solución que dan es que Colón lo escribió mal, algo absurdo, porque Colón en los libros que constan de su propiedad, tendría que aparecer más de una vez Xp como Cristo en griego. Además, pensar que una persona que se molesta en hacer una firma tan compleja se equivocaría al final, metiendo la pata con Xpo no parece creíble; es posible que el significado sea como el mensajero de Cristo, ya que en 1502 estaba escribiendo el libro de las profecías, él se creía el mensajero del Señor.

Lo extraordinario de esta abreviatura Xpõ es que aparece en escrituras gallegas, hay cantidad de documentos del siglo XIV, XV y XVI en los que aparece la fórmula (Ihu) Jesus, (Xpo), Cristo. Es decir, que Xpõ es la abreviatura gallega de Cristo, que también suele aparecer con una raya horizontal encima de la «o». Pero además, en los documentos gallegos aparecen palabras técnicas con la raíz Ferens: Deferens, Conferens o Referendarius. El significado de estas tres palabras es:

Referendarius: El que relata o trae noticias (el portador de noticias oficial).
Deferens: Se refiere a la persona que "aporta", "presenta" o "entrega" un documento o una prueba. Era común usarlo para designar a quien llevaba una carta de un señor a otro o quien presentaba un testimonio ante un juez. Es, en esencia, un portador físico.
Conferens: "El que aporta conjuntamente" o "el que compara". Se usaba cuando varias personas aportaban bienes para una dote, una herencia o una obra pública.

Conclusión sobre la firma Xpõ FERENS
Al encontrar deferens, conferens y Referendarius en documentos gallegos, se refuerza la tesis de que usar FERENS como parte de una firma o título no era una excentricidad de Colón, sino que estaba usando el lenguaje técnico habitual de los hombres letrados del noroeste peninsular, y en particular de las Rías Bajas. Estaba definiendo su "oficio" o misión (Portador de Cristo) usando la misma gramática que usaban los notarios gallegos para definir a un portador de documentos o bienes.
En definitiva, otro indicio más a favor del origen gallego de Colón.