Arjen, panadero artesano en A Lama: "Voy a tener que cerrar si no consigo vender un 20% más"

A Lama
06 de mayo 2022

Tras más de 30 años atendiendo a sus fieles clientes, el maestro panadero Arjen Jaarsma publicó en la página de Facebook de su empresa de panadería artesana Pandarán un mensaje para evitar el cierre de su obrador del Polígono do Racelo, en A Lama

Arjen Jaarsma, maestro panadero
Arjen Jaarsma, maestro panadero / PontevedraViva

"Me duele ser así de honesto pero voy a tener que cerrar si no consigo vender un 20% más". Esta frase forma parte de un sentido mensaje que Arjen Jaarsma ha publicado en la página de facebook de su empresa de panadería artesana Pandarán pidiendo la colaboración de sus clientes.

En un descanso en su intensa jornada laboral atiende la llamada de PontevedraViva. Explica que su horno vende para otras tiendas especializadas, como herbolarios, gourmet o ecológicas, y que la crisis en este sector, con cierres continuos, le está afectando.

"Hace dos o tres meses que las ventas han caído en picado, llevamos casi 30 años vendiendo para un cliente fiel un producto diferenciado pero estamos a punto de cerrar, no vemos futuro porque no dan las cuentas", argumenta Arjen.

Esta llamada de auxilio en redes sociales tiene un doble sentido. Por una parte, poder salvar in extremis la empresa panadera y por otro "por respeto a nuestros clientes, no queremos cerrar sin avisarles". Arjen añade que con que cada tienda le encargue tres o cuatro panes más se alcanzaría el objetivo del 20% y la situación estaría provisionalmente superada.

En este momento, reparten su producto en doce tiendas de la ciudad de Pontevedra y más de un centenar en toda la provincia, además de algunos puntos de venta en la provincia de A Coruña concentrados en Santiago y localidades del entorno. Siempre trabajan por encargo, de modo que el cliente se dirige a su tienda de referencia y puede tener su producto en cualquiera de las dos entregas que se hacen a la semana.

Además, estos panes están elaborados con ingredientes naturales y ecológicos, a base de harinas integrales o semi, semillas y con una preparación artesana que facilita que el pan se pueda consumir durante una semana.

Pese al carácter exclusivo del producto, Arjen señala que con el encarecimiento de las materias primas y de la factura eléctrica, que tanto le ha afectado, no lo ha revertido en una subida de precio de sus panes, "no hay muchos negocios que puedan subir un 20 o un 30% el precio de sus productos", incide, pero la situación no es fácil.

Pago cuatro veces más en energía eléctrica, antes el horario nocturno era muy barato y ahora es muy caro

"Ahora pago cuatro veces más en energía eléctrica, antes el horario nocturno era muy barato y ahora es muy caro. Yo trabajo con el mercado libre y si antes tenía el kilovatio/hora a 5 céntimos, ahora muchas veces está a 25 o 30 céntimos. Y también los otros gastos fijos, por ejemplo la gasolina para el reparto, que da igual que lleves la furgoneta medio llena o llena, el gasto es igual. Y a eso súmale los sueldos".

Pandarán Horno Integral ha tenido que ir reduciendo personal en los últimos años, hasta quedar cuatro personas fijas, plantilla que se puede reforzar en momentos puntuales. De este modo, Arjen Jaarsma ha pasado de compartir horno con un compañero a trabajar solo en el obrador. En función de los pedidos, entra en el horno a las 7 u 8 de la tarde hasta las 2 o 3 de la madrugada. "A las 6 de la mañana vienen dos personas a envasar el pan, porque los panes tienen que estar fríos para cortarlos y envasar" y el resto del tiempo, este maestro panadero lo distribuye entre la oficina y el reparto, función en la que trabaja un empleado más, al que suma una cuarta persona en la preparación de los pedidos.

Arjen nos pide que contemos que Pandarán es algo más que un negocio, es una forma de vida, una apuesta por el rural, por la cultura, la tradición y un modelo respetuoso con el medio natural. En el año 1993, tres después de titularse como maestro panadero en su Holanda natal, escogió con su pareja la aldea de Vilela en Tirán, Moaña, para iniciar su proyecto, con la recuperación de un horno centenario que era el centro de la vida en el pueblo. Con el aumento de los pedidos, buscaron otro lugar que les permitiese incrementar su capacidad de producción, con la condición de que estuviese en el rural y en donde pudiesen compartir y hacer comunidad con los vecinos. 

En 2007 trasladaron el obrador al Polígono do Racelo, en A Lama, a orillas del río Verdugo

Así fue como en 2007 trasladaron su actividad al Polígono do Racelo, en A Lama, a orillas del río Verdugo. Muy cerca, en el lugar de Peso-Escuadra, Arjen se ha asentado fiel a sus principios. "Tenemos aquí una comunidad de gente afines de vida natural, aquí en A Lama y Ponte Caldelas, y por ejemplo cuando estás arreglando una casa, lo típico es que viene mucha gente a ayudarte a hacer el tejado".

En esta forma de vida ha criado a su hijo Lucas, que ya tiene 25 años y practica Ecstatic Dance, una forma de danza en la que se conecta con la naturaleza sin teléfonos móviles ni distracciones, además de desarrollar una agricultura y construcciones respetuosas con el entorno y con materiales naturales. Fue el hijo "que se mueve más por redes sociales" el que animó a Arjen a hacer pública la situación de la empresa. Estuvieron una semana sopesando los pros y los contras hasta este miércoles 4 de mayo. En apenas 24 horas, la publicación de Facebook ya superaba la cifra de mil veces compartida

La honestidad con la que Arjen explica los motivos a sus clientes nos la traslada con otras palabras cargadas de emoción a través del teléfono: "Me gusta el trabajo, tengo casi 60 años y no quiero cerrar".