El futuro de las Galerías de la Oliva podría estar en un tribunal. Esa parece ser la única vía que les queda a los comerciantes para intentar mantener abierto el paso hacia la calle Gutiérrez Mellado, cerrado en los últimos días para proceder a la demolición de uno de sus edificios.
Fuentes municipales han confirmado que, a pesar de que el proyecto de demolición inicial sí contemplaba mantener el paso durante todos los trabajos de derribo, los promotores presentaron recientemente un modificado que suprimía definitivamente ese acceso.
Aseguraban que la presencia de amianto en el edificio que va a ser demolido supondría un riesgo para la salud de los viandantes, por lo que optaban por impedir este paso.
Desde el Concello aseguran tener las manos atadas para impedir este cambio en el proyecto, ya que la entrada en cuestión no está situada en la vía pública, sino en terrenos privados, en los que sus propietarios pueden plantear la configuración que le parezca oportuna.
Pero sí entienden que existiría una servidumbre de paso consolidada, tras las décadas de funcionamiento de esta conexión entre ambos tramos de las galerías, un derecho que los afectados tendrían que poner en manos de un abogado.
Esa vía judicial, de atender un juez los requerimientos que puedan presentar todos aquellos que se consideren perjudicados por la pérdida de esa servidumbre de paso, sería por lo tanto la única posibilidad -si bien no un hecho seguro- para que no se ciegue esa salida.