Este año los Premios Feroz prometen más retranca que nunca, y no es para menos: Antonio Durán "Morris" será uno de los cuatro conductores de una gala que será mitad "placer", mitad "respeto" y 100% canalla. Así lo soltó él mismo desde el escenario del Teatro Principal de Pontevedra.
Fue allí donde se anunció que este icono de la TVG acompañará a Samantha Hudson.
Morris entró en el Teatro Principal del brazo del alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, como quien entra en la boda de su prima favorita, y el público lo recibió con aplausos.
Con ese humor gallego tan suyo y la honestidad por delante, Antonio Durán Morris confiesa que subirse al escenario de los Premios Feroz como presentador le hace mucha ilusión... pero también le impone bastante. "Para mí es un placer y, al mismo tiempo, un reto", asegura. Y no es para menos: hace ya tiempo que dejó atrás el mundo de la comunicación y la presentación, y hoy su día a día se mueve más entre cámaras de cine, platós de televisión y escenarios de teatro, siempre metido en la piel de algún personaje.
"Presentar esta gala me apeteció mucho, primero porque son los Feroz, que tienen ese punto irónico, gamberro con la profesión... y eso me encanta. Que se celebre en Pontevedra también suma, claro. Y además, yo mismo recibí un Feroz en 2019, en Bilbao, así que conozco la gala desde dentro. Pero también te digo: me acojona un poco".
No se trata de miedo escénico, algo impensable para quien lleva 46 años en el oficio, sino de respeto. "Todo lo que tenga que ver con enfrentarse al público en directo merece muchísimo respeto. Estoy más acostumbrado a esconderme detrás de personajes, y eso siempre da una capa de protección. Cuando estás tú solo, sin filtro, la cosa cambia".
Morris recuerda que sí, hubo una época en la que ejercía como presentador en la TVG, pero de eso hace ya tres décadas. "Desde entonces, no lo hago. Y es curioso, porque a veces la labor de los presentadores, de los comunicadores, parece sencilla, pero no lo es". "Hay que encontrar un punto justo, ese equilibrio con cierta elegancia para decir las cosas y transmitir bien".
Aun así, se lanza a la aventura con ganas y con ese carisma que lo ha hecho inolvidable en todos sus personajes. Esta vez sin disfraz, sin personaje… pero con muchas tablas.
En una charla animada con el director y productor ejecutivo de la Gala de los Premios Feroz, Fernando de Luis-Orueta, Morris acepta con alegría que para muchos él siempre será aquel alcalde entrañable de Padre Casares, el cuñado en Pratos Combinados, le recordarán la mítica frase de "a cona, Josito" o lo identificarán por su interpretación de Manuel Charlín en la serie Fariña.
La primera en animarse a preguntar desde el público fue la periodista Meli Fandiño que le preguntó al actor si la organización de la Gala le daba libertad para poder improvisar durante su presentación "yo me ciño al guión", aseguró, "si me pusiera a improvisar, estaría meando fuera del tiesto. Los guionistas hacen un gran trabajo y esto es un espectáculo grande y muy pautado" respondió recalcando la importancia de saber trabajar en equipo y respetar a los compañeros.
Este martes Morris tenía el día libre y por eso pudo coger el tren para venirse a Pontevedra, luego regresa a Madrid, donde está dándolo todo en 1936, una obra de teatro de más de cuatro horas que pronto se irá de gira.
Antes de marchar el actor firmó en el Libro de Honra del Concello donde dejó escrito "grazas pola hospitalidade. Presentar os ‘Feroz’ nunha cidade ‘Feroz’ é un pracer. Grazas, Miguel"
A partir de ahora la Boa Vila se sumerge en la programación paralela de los Feroz que arrancó ya este martes con esta presentación.