Merlo, el nombre de la villa en la que la escritora Ledicia Costas ambientó su primera novela para público adulto, Infamia, es también el nombre elegido para el proyecto de videojuego desarrollado por estudiantes de la Facultad de Comunicación y de la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación.
Estos desarrollaron una primera fase del videojuego que este miércoles presentaron a los docentes responsables de la actividad y al profesional de la industria de los videojuegos Pablo Monroy y que el próximo lunes darán a conocer a través del canal de Twitch del grupo ComTecArt.
Se trata de un videojuego en primera persona, según explica una de sus creadoras, Uxía Seijas, en el Diario da Universidade de Vigo. Abarca a su vez dos tipos de juegos distintos, los de misterio y los de sigilo e infiltración, añaden los responsables.
Su propuesta varía las mecánicas "dependiendo del momento del día" en el que se esté la acción. En un horario diurno, hay que "investigar acerca del misterio" que propone la novela de Costas, la desaparición de dos niñas 25 años antes que la protagonista de la historia decide investigar.
En el juego, "esto lo hace a través de las misiones que se le proponen y de las conversaciones con los personajes no jugadores", detalla Seijas.
Pero cuando se hace de noche, sus dinámicas se acercan a las de un juego de infiltración, en el que el personaje "tiene que escapar de unos enemigos, que son las sombras de su pasado y personas que están de cierta forma implicadas en la desaparición de las niñas, al tiempo que trata de conseguir pistas".
El punto de partida de su trabajo fue un fragmento de la novela "que explicaba un poco el contexto de la desaparición", al tiempo que presentaba a la protagonista, "que venía a la villa a reformar su vida” y los primeros sospechosos.
Partiendo de este extracto de la novela, los participantes trabajaron a lo largo del cuatrimestre tanto en el diseño del juego, conformado por cinco niveles, como en la programación de una primera fase.
A diferencia de otros años, el alumnado participante contó por primera vez con música propia. Esta fue compuesta por el estudiante de intercambio Manuel Manrique, que llegó a la Facultad de Comunicación desde la Universidad Católica de Uruguay, donde estudia Ingeniería Audiovisual.