Un trabajo "muy intenso" ha preparado 13 puntos de la ciudad de Pontevedra como sedes de la 32 Bienal de Arte de Pontevedra y ha puesto en marcha todos los engranajes para exponer entre este sábado 21 de junio y el 30 de septiembre más de 400 obras de 60 artistas de 28 nacionalidades, 30 de ellos tan reconocidos que han expuesto en La Biennale di Venezia.
Ya está todo listo para la inauguración y, en las horas previas, los tres comisarios, Antón Sobral, Antón Castro y Agar Ledo; la directora del Museo de Pontevedra, Ángeles Tilve; y el vicepresidente de la Deputación, Rafa Domínguez, presentaron el programa completo y guiaron a la prensa por una primera visita a algunas de las instalaciones en el Edificio Castelao.
Hicieron un repaso por las salas, jardines y espacios simbólicos de la ciudad por los que hará parada esta Bienal, de la que Tilve destacó que es una "oportunidad para abrir espacios del Museo a nuevos formatos, a nuevos relatos y a nuevas sensibilidades, ampliando los límites de lo que entendemos por patrimonio y cultura".
Esos espacios se amplían, por ejemplo, con la intervención 'Flor hexapétala' realizada por la artista pontevedresa Almudena Fernández en el patio exterior del Edificio Castelao del Museo de Pontevedra .
Basándose en un motivo localizado en el tímpano de la iglesia de San Martiño de Moaña y que forma parte de los fondos del Museo de Pontevedra, trabajó durante tres semanas una media de 10 horas al día para realizar un mosaico cerámico usando una técnica milenaria que ya forma parte del regreso de la Bienal tras 15 años sin celebrarse.
Además de cuestionar la "hegemonía del canon" y la "mirada antropocéntrica" del mundo, este mosaico es una "oportunidad para reflexionar y pensar sobre eso que nos hace humanos, esa necesidad de recuperar los valores espirituales y morales que cada día vemos pisoteados por las guerras, por los genocidios, por las injusticias y la violencia".
Cuadra este espíritu de su obra con la uno de los late motiv de esta Bienal, que sigue el lema 'Volver a ser humanos. Ante a dor dos demais' y busca analizar las guerras no solo como combates, sino como crisis que destruyen el tejido social, emocional y económico de las sociedades.
"Aunque sabemos que con el arte no se puede cambiar el mundo, sabemos que el Guernica non fue capaz de parar una guerra, sí que sabemos que el arte tienen una capacidad de transformar las personas, porque tiene esa capacidad que en lo simbólico nos hace reflexionar, pensar y soñar en otras realidades y en un mundo mejor", reflexionó esta artista natural de Vigo formada en la Facultad de Belas Artes.

Sus explicaciones no fueron las únicas de artistas durante estas horas previas a la inauguración. También la artista checa Eva Koťátková pudo explicar su pieza 'Machine for Restoring Empathy' (Máquina para restaurar la empatía), una intervención artística, performance incluida, que pone el foco en que las guerras las impulsan "líderes que tienen falta de capacidad empática".
Antón Sobral, Antón Castro y Agar Ledo fueron los 'cicerones' de una visita por una exposición que, durante la Bienal, acompaña al espectador en un viaje por las salas de la planta baja del Edificio Castelao en el que son compañeros de viaje artistas internacionales y gallegos y sus distintas formas de ver y vivir la guerra.
Una revisita a los 'Desastres de la Guerra' de Goya de la mano de Manuel Casimiro; las fotografías de reporteros de guerra como Rober Capa, Gervasio Sánchez o Gabriel Tizón; la 'Visione fantastica' de Arvin Golrokh (Teheran, Irán); o las fotografías de las víctimas de Auschwitz del artista de Xeve Norberto Olmedo son algunas de las paradas de este viaje.
En esta víspera de la apertura de la Bienal, Rafa Domínguez recordó los orígenes de este regreso de la cita cultural, una conversación en agosto de 2023 con el presidente de la Deputación, Luís López, en la que le dijo; "yo solo tengo un sueño y ese sueño es recuperar la Bienal". La respuesta del mandatario provincial fue tan solo una palabra "adelante", que ha llegado hasta aquí.
Ángeles Tilve compartió el "orgullo" de formar parte de un proyecto que "interpela y emociona e invita a la reflexión colectiva", mientras que Antón Castro recordó su vínculo con la Bienal desde hace 44 años, desde 1981 hasta que dejó de celebrarse hace 15, y recordó a todas aquellas personas y entidades que han hecho posible recuperarla.
Sobre la edición de este año, recordó que "el arte es un reflejo, de algún modo, del mundo en el que estamos viviendo" y "lo que nos está preocupando sobremanera es la guerra y las consecuencias que tiene la guerra".
E insistió en "la Bienal tiene una sinuosidad que quiere agarrar a la cidade, al pueblo de Pontevedra. Pretendemos que se sientan orgullosos como los venecianos se sienten orgullos de su Biennale". Y por eso habrá Bienal desde el puente de Santiago, la Illa das Esculturas, Santa Clara, la Praza da Verdura, la Alameda o la Fundación Moldes, entre otros espacios.
Y es que esta Bienal "es un espacio para pensar el presente con los ojos abiertos, para hablar los problemas que afectan a mucha gente, pero también para buscar a través del arte maneiras de imaginar un mundo más justo", destacó Agar Ledo, que remató con una "larga vida a la Bienal".