La Bienal de Pontevedra cerró sus puertas sin que el público pudiera contemplar dos de las obras previstas para la exposición en la Illa das Esculturas, uno de los espacios clave de la escultura contemporánea en Galicia.
Se trata de piezas firmadas por las reconocidas artistas Idoia Cuesta y Soledad Penalta, que finalmente no pudieron ser instaladas a tiempo debido a retrasos administrativos.
La escultura de Idoia Cuesta, una imponente figura de piedra de más de tres metros de altura, evoca un cuerpo humano en tensión, envuelto por cuerdas rojas tejidas a mano que lo inmovilizan, atrapando su gesto de avance o resistencia. La obra estaba concebida como una reflexión sobre la opresión y el límite del movimiento.

Por su parte, Soledad Penalta diseñó una pieza monumental compuesta por formas modulares de granito que simbolizan el infinito, con una estética que remite sutilmente a estructuras aeronáuticas.
La artista evita reforzar la dimensión violenta de estos elementos, centrándose en una lectura más abstracta. Cabe recordar que una obra suya preside desde 2021 la escalinata central de la Deputación de Pontevedra, tras la retirada del busto dedicado a Juan Carlos I.
El vicepresidente de la Deputación de Pontevedra, Rafa Domínguez, explicó que la instalación de ambas esculturas se llevará a cabo "en cuanto se complete un último trámite burocrático". "Falta un papel", resumió.
Según detalló, el traspaso de competencias en materia de Costas del Gobierno central a la Xunta de Galicia ha ralentizado el proceso. "Ya no va a poder ser dentro de la Bienal, pero será una post-Bienal", ironizó.
A pesar del cierre del evento, ambas piezas permanecerán en Pontevedra como parte del legado de esta edición. También se conservará la intervención realizada por la artista y profesora Almudena Fernández en el Museo de Pontevedra.
Además, el organismo provincial está negociando la permanencia de al menos otras dos obras, entre ellas la instalación luminosa de la artista palestina Emily Jacir, que en la Casa de la Luz proyectó la frase: "No puedes agitar una flor sin hacer temblar una estrella", cita del poeta Francis Thompson.
Muchas de las obras exhibidas en esta edición ya han sido retiradas y regresaron a sus lugares de origen.
Sin embargo, Domínguez reveló que aproximadamente la mitad serán destruidas, tal como se establece en los contratos firmados con los artistas. Este proceso de destrucción debe quedar documentado mediante acta notarial y un vídeo que certifique su cumplimiento.
La Bienal de Pontevedra se despide, así, con la promesa de continuidad y la consolidación de su huella en el espacio público gallego, mientras se enfrentan los desafíos habituales que plantea la burocracia en el ámbito cultural.