El Museo de Pontevedra presentó este jueves la reintegración a su exposición permanente de las dos imágenes de los profetas, presumiblemente Enoc y Elías, procedentes del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela.
Estas dos piezas, datadas alrededor de 1188 y atribuidas al taller del Mestre Mateo, son consideradas estelares por su trascendencia y calidad artística.
La directora del Museo, Ángeles Tilve Jar, destacó la importancia de volver a tener expuestas estas dos esculturas, que forman parte de la colección del Museo desde 1956.
Tilve Jar recordó el recorrido de las piezas, que estuvieron en los bajos del edificio García Florez; en el claustro en 2014 junto a otras de arte románico y prerrománico; e incluso en almacenes donde permanecían hasta ahora. También fueron objeto de exposiciones en otros centros, como el Museo del Prado y en Santiago de Compostela en 2015. También formaron parte de la muestra de la Fundación Las Edades del Hombre este año en la capital gallega.
La directora agradeció a la Fundación Barrié la cesión de los soportes hechos especialmente para estas esculturas, cuya elaboración tuvo un alto coste económico. Se sitúan a la altura aproximada a la que estarían en el Pórtico de la Gloria.
Las piezas están ahora acompañadas por un vídeo de Xosé Manuel Castaño que las sitúa en su emplazamiento original en la Catedral de Santiago, una estancia sin puertas que, según los estudios, se cerró posteriormente con puertas de madera y cuyas imágenes laterales, incluidos los profetas, se retiraron.
Las esculturas fueron adquiridas por el Museo de Pontevedra a los condes de Gimonde en 1956.
La directora del Museo hizo referencia a la compleja historia de la dispersión de las imágenes del Pórtico de la Gloria, que salieron de la antigua fachada occidental de la catedral entre 1520 y principios del siglo XIX. No se sabe con certeza si fueron expoliadas o adquiridas por diferentes aristócratas.
De las imágenes que se conservan de la fachada occidental, estas dos permanecen en el Museo de Pontevedra, otras dos se sitúan en las escaleras de acceso a la catedral desde la Plaza del Obradoiro. Otra más se conserva en una colección particular y el Concello de Santiago recuperó estos días las de Abraham e Isaac, que estaban en posesión de la familia Franco en el Pazo de Meirás.
Tilve Jar también mencionó un intento de compra de todas las esculturas por parte del Museo Arqueológico Nacional en 1948, que no se concretó.
Las dos esculturas de los profetas que se pueden visitar en el Museo son obras de granito que estaban situadas en el arco central de la antigua fachada occidental de la Catedral de Santiago de Compostela. La remodelación fue llevada a cabo en el siglo XVIII por Fernando de Casas. La relevancia de estas piezas ya fue recogida en un artículo de la revista Nós.
Destacan por su volumen, la disposición de las piernas, el tratamiento anatómico y también por la fisonomía de la barba y la cabellera. Las piezas miden más de 1,7 metros de alto cada una.
En los próximos meses serán completadas con otras piezas prerrománicas y románicas que las acompañan.

MUSEO REFERENTE
Rafa Domínguez, vicepresidente de la Diputación de Pontevedra y responsable de la gestión del Museo, subrayó que la exposición de estas dos piezas era una "obsesión" de la directora.
"Hoy es un día en el que el Museo habla con voz propia. El Museo no para", afirmó Domínguez, quien felicitó a Tilve Jar por una "etapa maravillosa" y el trabajo incansable de todo el equipo para acercar la cultura a los pontevedreses.
Domínguez destacó el balance positivo de los dos últimos años, mencionando la exposición temporal "La era de las fábulas", la más vista, con obras de Picasso, Kandinsky y Miró, y la recuperación de la Bienal, considerada el premio más importante de la cultura gallega, que continuará en 2027.
También avanzó que en breve habrá noticias sobre la rehabilitación del recinto de Santa Clara y los edificios centrales del Museo, además de destacar la exposición del cuadro "A derradeira leición do mestre" de Castelao para "sentir esa emoción" y "explicar mejor el fenómeno de la emigración y la memoria histórica" durante el año 2026.
El vicepresidente anunció la creación de un centro robótico en el polígono de Barro para liberar espacio en el Museo, y remarcó la culminación de la digitalización de todas las obras, un proyecto por el que otros museos ya mostraron interés.
Domínguez concluyó que el Museo de Pontevedra "está viviendo una edad dorada, que va a más" destacando la labor de los profesionales de la instalación museística.
