Dos conciertos diarios. Una primera sesión a las 13.30 horas y otra a las 20.00 horas. Es el ritmo de programación musical que El Náutico de San Vicente está ofreciendo desde el pasado julio y que mantendrá igual hasta que concluya agosto.
Con esa oferta cultural, su gerente Miguel de la Cierva define así su establecimiento: “este verano no hay festivales, no hay giras, apenas hay en conciertos en las salas… El Náutico es un auténtico oasis para la música y para los músicos, además de un nicho de trabajo en estos tiempos tan difíciles”.
En la mayoría de los casos, no se anuncia el grupo o artista de cada concierto y las entradas salen a la venta indicando día y hora; con ello "estamos agotando la mayoría. Es un patrón que ha venido para quedarse". Dada la coyuntura sanitaria, el aforo está reducido al 25%, el público está sentado, con distancia de seguridad entre las mesas y la obligación de llevar la mascarilla puesta en todo momento.
Otro de los proyectos que ha visto luz este verano es la residencia de artistas. Una casa rehabilitada en la que se instalan músicos que actúan en El Náutico y cuya idea es que "se convierta en un punto de encuentro y de convivencia para los músicos. Un lugar y un espacio en el que puedan surgir y desarrollarse todo tipo de iniciativas creativas” durante todo el año.