Cualquiera que eche un vistazo al currículum de María Zamora (Valencia, 1976) podría pensar que es una especie de "reina Midas" del cine español. Solo en los últimos cuatro años, suyas han sido Alcarràs, Matria, O corno, La virgen roja, Romería o Salve María.
"Siento que estoy haciendo lo que quiero hacer y lo que a mí me satisface", destaca la productora valenciana. Eso sí, asegura que, "como a todo el mundo", también me han salido cosas mal, sobre todo cuando "no he hecho caso de mi intuición y he ido en contra de ella".
Dicen que no solo es 'descubridora' de Carla Simón, a la que ha acompañado en la proyección de Romería, nominada a seis Premios Feroz, sino de toda una nueva generación de directoras. Ella, modesta, se limita a decir que "todavía queda mucho espacio que cubrir".
¿Qué piensas cuando alguien te presenta como una de las productoras más influyentes?
Pienso que no sé de quién estaba hablando. Al final, creo que yo represento a una generación de productores más jóvenes y que quizás hacemos las cosas un poco distintas a cómo se hacían antes. Cuidamos a todo el equipo, primando el proceso por encima del resultado.
Es verdad que en los últimos años me ha ido muy bien y he tenido mucha suerte con las directoras con las que he trabajado. Hemos tenido éxitos considerables y eso hace que la gente que viene detrás te vean como referente. Eso me genera una responsabilidad grande.
¿Te gusta estar involucrada en todos los procesos de la película?
Es que para mí lo poner el dinero es una parte importante, por supuesto, porque tengo que conseguir que se materialice lo que la directora tiene en la cabeza, pero no siempre es lo más importante. La clave es que todo tenga sentido en la película.
No hay una única fórmula de producir películas, sino que cada una te pide cosas diferentes. Yo creo que la buena labor de un productor es precisamente eso, adaptarte a cada proyecto. En función de lo que te pida la película, adaptarte tú a lo que necesita.
¿Te ha costado llegar a dónde estás ahora?
Ha sido un camino larguísimo. He ido muy poco a poco. Empecé haciendo muchísimos cortos. Luego, con algunos de esos directores fui haciendo sus primeros largos. Durante los primeros quince años fue complicado poder vivir de esto. Había que hacer muchas cosas.
Este crecimiento tan lento, pero a la vez tan seguro, me ha dado también una dimensión de ver todo el panorama de la producción audiovisual. Me da la sensación de que tengo cierto conocimiento de lo que es el sector en el que me muevo.

¿Has conseguido tener más libertad?
Ahora, desde los últimos cuatro o cinco años, siento que puedo elegir, que puedo decidir un montón de cosas y que puedo permitirme el lujo de desarrollar un montón de proyectos. Incluso que alguno no salga y que no pase nada. Que no sea un caos o un desastre.
Durante mucho tiempo había que sí o sí sacar adelante el proyecto que estabas desarrollando porque no había otra. Todo salía a base de empujar con mucha fuerza, con mucho esfuerzo y muchísima precariedad. Ahora puedo dedicar más tiempo a pensar bien las películas.
Dicen de ti que eres la 'hada madrina' de Carla Simón y de toda una nueva generación de directoras que han aportado una mirada feminina y feminista al cine...
Es verdad que quizá mis mayores éxitos profesionales, o que yo los percibo como éxitos, han sido con directoras. Me hace muy feliz haber podido empujarlas y haber contado, como en Salve María, temas tabú como las maternidades complejas, dejémoslo en eso.
Me gusta mucho cuando se enfocan los mismos temas pero desde lugares distintos y, sobre todo, desde una mirada feminista. Las historias son siempre las mismas, pero según quien las trata la experiencia es distinta. En ese sentido, queda mucho aún que cubrir desde el audiovisual.
¿Qué os debéis Carla Simón y tú mutuamente?
Juntas hemos construido algo lo suficientemente sólido como para dar la sensación de que vamos a poder seguir trabajando en un cine libre y honesto, nutriéndonos la una a la otra y seguir aprendiendo. Y de una forma, digamos, más holgada y más cómoda.
A mí como productora que no solo me interesa conseguir la financiación para las películas sino participar de forma creativa o aportando otras cosas a las películas, pues ella te da ese espacio. Te sientes parte del crecimiento de una cineasta que no hace más que superar todos sus retos.
Eres un imán para los proyectos de éxito. Alcarrás, Matria, O corno, La virgen roja, Salve María…
Yo creo que cada productor encuentra su camino y yo sí que siento que estoy haciendo lo que quiero hacer y que a mí me satisface. Eso es lo único que sé.

¿De dónde viene esa querencia tuya por Galicia?
La verdad es que Galicia es una de las comunidades autónomas dentro de España que más ha cuidado su talento y eso se ve. Hay una voluntad política de cuidar la cultura. Si la cuidas, los frutos están ahí. Hay talento que hace que esté emergiendo un cine gallego súper potente
Hace años que se habla del nuevo cine gallego, es conocido a nivel mundial. Están Jaione Camborda, Lois Patiño y, por supuesto Óliver Laxe y muchísimos otros. Es evidente que están ahí por algo. Hay que cuidar la cultura y regarla. En ese sentido, Galicia lo ha hecho muy bien.
Ahora, cada vez más películas están rodadas en catalán, vasco o gallego. ¿Qué crees que ha cambiado? ¿El público ahora las acepta o los productores se arriesgan más?
Creo que películas como Alcarràs abrieron una puerta a eso. Fue un caso único porque la suerte infinita de ganar un Oso de Oro hizo que, de pronto, todo un país quisiera ver una película que de forma natural, estaba hablada en catalán porque sucede en una zona rural de Lleida.
Al final, uno se acostumbra a ver cine subtitulado en otras lenguas oficiales. A veces no nos damos cuenta de la riqueza y la diversidad que nos dan las lenguas de nuestro país. Esas películas encuentran su público. Y luego, se está fomentando su uso.
Al hecho de hacer una película en gallego o en catalán, no sólo porque lo orgánicamente lo pida la historia, que ya de por sí sería un motivo para mí absolutamente suficiente para hacerla en ese idioma, también se suman muchos incentivos. Y desde la producción se han dado cuenta.
¿Qué debe tener una película para que te embarques en ella?
Tiene que pasarme algo en el cuerpo cuando leo el guion. Que me emocione, que me mueva. Al final, hay cuatro o cinco temas. Pero según quién lo cuenta, desde dónde lo cuenta y por qué lo cuenta es lo que a mí me hace sentir que eso es especial, que eso no lo he visto.
Yo siempre pienso que soy una espectadora media, con lo cual creo que si a mí me emociona y me interesa va a haber más gente que le va pasar lo mismo. Entonces me dejo guiar básicamente por la intuición. De hecho, cuando no le he hecho caso y he ido en contra de ella, me ha salido mal.

Ahora, es raro no ver películas españolas en los principales festivales. ¿Crees que los nuevos creadores han aprendido a contar más con el mercado internacional o, por el contrario ha cambiado la forma en la que los de fuera ven el cine español?
Creo que nosotros nos hemos creído que tenemos que mirar hacia afuera desde el principio y posicionar la película desde un primer momento con una mirada internacional. Eso ha ayudado a que las películas viajen. Y no necesariamente porque sus temas sean universales. Pueden ser muy locales pero trascienden, porque las emociones que generan sí son universales.
Y luego es verdad que desde el extranjero nos miran y dicen '¿qué pasa con el cine español?'. Pero para mí lo primero es más importante. Creernos que somos capaces de salir fuera y no quedarnos en nuestra cuevita. A mí eso me costó muchísimo tiempo darme cuenta.
No me resisto a terminar la entrevista sin preguntarte por algo que nos toca muy de cerca. ¿En qué estado está el proyecto de la serie de Miss Marte, el libro de Manuel Jabois?
Está muy avanzado en desarrollo, aunque todavía pendientes de cerrar la financiación. La adaptación de la novela la hizo Eduard Solà, que hizo un trabajo excepcional, pero ahora se ha incorporado Jorge Coira a la dirección y le ha aportado una visión que nos ha gustado mucho.
Le está dando más frescura y un talante distinto. Tanto Dani Froiz como yo estamos muy ilusionados con la posibilidad de poderla rodar, si puede ser. a finales del año que viene, pero ya veremos, ya te digo que la financiación no está cerrada.
¿Y ya hay cadena o plataforma cerrada para emitirla?
No, ojalá. Es lo que te estaba contando, que está por cerrarse. Parece que sucede, pero tiene que suceder. Estas cosas a veces van despacio. Pero estamos muy confiados de que tiene que salir y con muchas ganas de rodar otra vez aquí en Galicia, que es una gozada, verdad.
Los equipos técnicos son magníficos y hay mucha predisposición de las ciudades y, en general, de todos los pueblos. Con Romería, por ejemplo, ha sido un placer estar en todos los sitios en los que hemos rodado. Ojalá que podamos repetir muy pronto con Miss Marte.