Hablar de Carmen Hermo es detenerse en una vida entregada al arte, pero también a las personas. Artista en mayúsculas, Carmen tiene la capacidad de transformar lo cotidiano en poesía visual, de regalarnos con sus obras un lenguaje íntimo y universal a la vez. Pero más allá de su innegable talento creativo, está la amiga, la mujer generosa y luminosa que siempre tiene un gesto, una palabra y un abrazo para quien lo necesita. Carmen Hermo no solo crea belleza: la reparte en su forma de vivir, de estar, de compartir. Y esa es quizá su mayor obra, la que deja huella en quienes tenemos la suerte de caminar a su lado.
- Dime una pregunta que no te gusta que te hagan.
Ninguna, creo en el diálogo como base de todo.
- ¿Cómo es tu relación con Pontevedra?
De adolescencia. Soy una niña de barrio de A Coruña, Montealto, que de repente se vio en Pontevedra. Al principio echaba muchísimo de menos todo, hasta mi colegio, desde el que veía el mar, pero ahora estoy profundamente enamorada de Pontevedra y me parece una ciudad con un potencial increíble aún por explorar.
- ¿Cómo te definirías?
A uno mismo es difícil, trabajadora, alegre, soñadora…
- Con qué generación te identificas más: ¿baby-boom, X o millenial?
Soy de la generación del Baby-Boom, aunque creo que navego entre ellas con facilidad. Al ser profesora y estar en contacto con gente joven te adaptas mejor.
- ¿Qué características tiene tu generación?
Somos supervivientes. Jugamos en parques que a día de hoy serían impensables. Nos rompíamos huesos, nos hacíamos cantidad de heridas…un poco de agua… ¡y a seguir!
- ¿Cómo recibiste la invitación a participar en la Bienal de Arte?
Me sentí muy halagada, con mucha alegría y también un profundo sentimiento de responsabilidad. Yo llevo toda mi vida trabajando en distintas líneas artísticas, pero el reto de la Bienal requería repensar mucho las cosas.
- ¿Cuántos proyectos descartaste antes de presentar la obra que se encuentra en Santa Clara?
Toda mi trayectoria, que se dice rápido pero es muy complicado, pero decidí borrar el disco duro porque el espacio así lo requería. Mi pieza está pensado por y para la Bienal, y dentro de ella, para el espacio que iba a ocupar, el altar de Santa Clara.
- ¿Qué proporción de juego y azar intervienen en el proceso creativo?
El juego nada, porque aquí no hay normas. Al contrario, el azar... todo. El impacto de pequeños hechos del día a día es incalculable en el trabajo de un artista. Incluso diría que la obligación de los artistas es la de percibir alas pequeñas cosas del día a día y en las que la mayoría no recaen.
- ¿Como llevas la relación entre arte e inteligencia artificial?
Sigo pensando que hay que lidiar con ello aunque sinceramente creo que nos hace mucho daño.
- Más allá de la Bienal, ¿cómo ves el sector artístico en Pontevedra?
Muy mal. En Pontevedra no hay espacios ni una apuesta decidida para que los haya. No hay ni una galería. Esto dificulta enormemente el desarrollo de una carrera profesional en condiciones mínimas. Pese a que aquí se encuentre la única facultad de Bellas Artes de todo el noroeste peninsular, una Escuela de Restauración, se desarrolle la Bienal más antigua de España…la realidad es otra.
- ¿Qué es la amistad?
Lealtad. Un espacio en el corazón.
- Si pudieses viajar en el tiempo, ¿irías al pasado o al futuro?
Al futuro sin dudarlo.
- ¿Una parte de tu casa que te apetezca intervenir?
Hice reformas hace poco, asi que no tengo ganas de más líos (risas).
- Dime una canción que te emocione.
Creep.
- ¿Frío o calor?
Calor.
- ¿Qué hay después de la vida?
Ni idea, ni tengo curiosidad.
- ¿El último capricho que te hayas dado?
Una cafetera.
- ¿Cuándo dijiste por última vez “te quiero”? ¿a quién?
A quien ya sabes, hace un rato.
- ¿A quién te gustaría ver en esta sección?
A mi amiga Toya.
- Y por último, ¿qué vas a hacer en cuanto acabe la entrevista?
Irme a casa a preparar la comida.
Para Carmen, Pontevedra sabe a pipas, huele a algas, es de color turquesa y suena a gaviotas y viento. Definitivamente, Carmen Hermo siente Pontevedra.
EL CUESTIONARIO
− Nunca salgo de casa sin… gafas de sol.
− En mi nevera siempre hay… queso.
− En mi armario destaca… el negro.
− La edad es…. un estado mental.
− Siempre fui el ojo derecho de… nadie.
− Pontevedra tiene alma de… pájaro.
− Creo en… la humanidad.
− El año que marcó mi vida fue… 2020.
− El mejor regalo que me pueden hacer es… todo.
− Mi lugar en el mundo es… mirando al horizonte sobre el mar.
− Si no pudiese vivir en Pontevedra viviría en… A Coruña.
− Mi momento favorito del día es… la ducha matutina.
− Pontevedra… guerrillera.