Adrián Soliño, nueve veces campeón de España pese a las goteras y las humedades

Pontevedra
01 de octubre 2019

El gimnasta pontevedrés, dominador del tumbling en España, reclama la mejora de las instalaciones del pabellón del IES A Xunqueira I, lugar en el que entrenan soportando frío, calor, goteras y humedades

El club Ximnasia Pontevedra fue segundo por equipos en doble minitramp en el campeonato de España
El club Ximnasia Pontevedra fue segundo por equipos en doble minitramp en el campeonato de España / Ximnasia Pontevedra

El gimnasta pontevedrés, Adrián Soliño, volvió a subirse el pasado fin de semana a lo más alto del podio en el campeonato de España de gimnasia trampolín que se celebró en Valladolid. En el tumbling no hay nadie mejor que él. Lleva nueve medallas de oro y cinco años consecutivos dominando esta disciplina de gimnasia acrobática a nivel nacional. Y lo hace con unas condiciones de entrenamiento pésimas y escaso reconocimiento social.

"Se echa de menos un poco de reconocimiento por parte de las instituciones, o ganas una medalla en un campeonato del mundo o no te conoce nadie", lamenta Soliño.

Este gimnasta de 32 años dedica toda su vida a la gimnasia. Además de entrenar entre tres y cuatro días por semana, se encarga también de la formación de niños y jóvenes promesas en un club de A Estrada y en su equipo, el Ximnasia Pontevedra. Tienen su centro de operaciones en el pabellón del IES A Xunqueira I y a pesar de que llevan años solicitando una reforma de la instalación y que cada año el número de gimnastas aumenta, el estado del edificio sigue siendo ruinoso.

"Si hace calor fuera, dentro mucho más; si hace frío, dentro mucho más, cuando hay lluvia, también nos llueve dentro, hay humedad y los materiales se estropean muy rápido", expone Soliño, que lleva varios años esperando a que el Concello cumpla su promesa.

Las escuelas municipales acaban de ponerse en marcha y este curso, la demanda para unirse al Ximnasia Pontevedra está batiendo récords. "Esto no es como el fútbol u otros deportes que tienes a todos los niños en movimiento a la vez, hacemos una cola para saltar y algunos están cinco o diez minutos parados cogiendo frío", alerta el gimnasta.

Aun así, los resultados del club a nivel nacional e internacional son cada vez mejores. En tumbling, una disciplina consistente en un pasillo de veinticinco metros en la que el gimnasta completa una serie de ocho acrobacias para rematar con un salto final en una colchoneta, Adrián Soliño consiguió este fin de semana su noveno título nacional, que se unen a una plata conseguida hace seis años y un bronce en sus inicios en la competición.

"No es habitual competir a estas edades, mi compañero y yo somos los más veteranos", explica el dominador de esta disciplina en España. Esta vez, la medalla de plata se la llevó su compañero, Iván Estévez.

En otras categorías inferiores de tumbling, los pontevedreses Román Senín e Inés Vidal se llevaron la plata. En doble minitrump, la pontevedresa Melania Rodríguez, que opta a los Juegos Olímpicos de Tokio, se llevó el oro; Alejandro Bernárdez y el ourensano Daniel Pérez, la plata y el bronce. Mientras que Santiago Brea fue tercero en doble minitramp nivel 8. Melania Rodríguez también fue primera en trampolín y el club pontevedrés, segundo por equipos en doble minitramp.

Además, Alejandro Bernárdez, Daniel Pérez y Melania Rodríguez permanecen en Pucela para participar este fin de semana una prueba de la copa del mundo y viajarán a Tokio en noviembre para disputar el mundial.

GIMNASIA ACROBÁTICA, EN ALZA

En los últimos años el nivel de la gimnasia acrobática en España no deja de crecer. Las categorías inferiores de los equipos cuentan cada vez con más integrantes y en los campeonatos cada vez se pueden ver ejercicios de mayor dificultad y con una ejecución que roza la perfección. "En doble minitramp y trampolín había mucho nivel, también se ve más afluencia en categorías de base y élite", destaca Adrián Soliño.

En tumbling, las plazas de podio están también cada vez más caras, pero el gimnasta pontevedrés realizó una rutina que lleva trabajando desde el 2016. "El objetivo era el oro, son ejercicios que llevo trabajando desde hace años y si los hacía bien, sabía que podía ganar". Así fue. Las cosas no cambian. Soliño lleva once años siendo el mejor y su lugar de entrenamiento, el peor.